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22 de Noviembre de 2017 - Nota vista 277 veces

LEISHMANIASIS

Cuando hablamos de las zoonosis (enfermedades que se transmiten de los animales a las personas) nombramos a la Leishmaniasis. Hoy vamos a dedicar un espacio exclusivo, porque es una enfermedad que está avanzando en la ciudad y debemos saber qué podemos hacer todos y cada uno para proteger a las mascotas y a la sociedad.

Se considera enfermedad reemergente (son las consideradas supuestamente controladas, en descenso o casi desaparecidas, y que vuelven a constituir una amenaza) y un problema creciente de Salud Pública en el mundo, pues debido a las condiciones ambientales, se ha producido un aumento en la cantidad de afectados.

La leishmaniosis es una enfermedad grave, mortal y transmisible de perros a humanos a través de un insecto llamado Lutzomyia longipalpis que convierte a los caninos en portadores de la enfermedad al picar previamente a otros perros enfermos de leishmaniosis.

Hay dos tipos de leishmaniosis, la visceral, producida en América, por un parásito que se llama la Leishmania chagasi (o infantum).Y el otro tipo, leishmaniosis cutánea, producida por Leishmania braziliense.

La leishmaniasis visceral en el perro también produce lesiones cutáneas, que generalmente son características de la enfermedad, pero no debemos confundirlas: esas manifestaciones no sirven para definir si se está ante una u otra enfermedad, sino que se debe recurrir a criterios epidemiológicos, serológicos, etc.

En el perro esta enfermedad adquiere especial importancia, dado que el mismo posee una susceptibilidad muy grande que provoca una rápida diseminación en la población canina de un área y lo convierte en el principal reservorio urbano. Por este motivo tiene un papel muy importante la población de perros callejeros o de vida semi-libre sin ningún control sanitario porque funcionan como propagadores enfermedades (no sólo leishmaniasis; también parásitos internos, externos, enfermedades de transmisión sexual, etc., además de aumentar la población de perros callejeros, las mordidas, accidentes, etc).

El otro eslabón indispensable en la cadena de transmisión, son los insectos (flebótomos) que han encontrado las condiciones ideales para su multiplicación y difusión, ya que carecen de la gran cantidad de predadores selváticos y encuentra una población de vertebrados domésticos mucho más numerosa.

Signos

En el animal se observan lesiones en piel, nódulos, costras, heridas en hocico, miembros y orejas, crecimiento exagerado de uña y además va desmejorando su condición física (está más flaco, más deprimido), puede tener problemas para caminar y diarreas.

Todos estos signos con comunes a muchas enfermedades, lo que hace que el diagnóstico sea difícil.

Diagnóstico

Dada la cantidad de signos inespecíficos, el diagnóstico clínico es complicado. Hay tests llamados de Screening que sirven para una aproximación diagnóstica. Luego, cada caso será evaluado para una confirmación con otro método.

Prevención

Lo más importante es aplicar estrategias sanitarias adecuadas dirigidas a reducir la población de flebótomos (insectos) y evitar la picadura a humanos y animales.

El flebótomo se encuentra frecuentemente donde hay excremento animal, en ambientes desordenados, con tierra húmeda y sombra. No necesitan agua acumulada para reproducirse. Es por eso que los cuidados para la prevención no son iguales que para el Dengue.

Son insectos de hábitos preferentemente vespertinos. La mayor actividad de vuelo de machos y hembras se produce a partir de las 6 o 7 de la tarde (también pueden volar y picar en otros horarios).

Generalmente, son susceptibles a la mayor parte de los insecticidas y repelentes comerciales que no sean en base a citronella.

Para controlar la población de flebótomos, es fundamental el manejo ambiental. Esto implica mantener los patios, jardines o terrenos de las casas libres de malezas, hojas, escombros y material orgánico que pueda descomponerse (plantas, cascaras de frutas, etc.).

Para evitar la picadura:

*Colocarle a las mascotas pipetas que contengan Permetrina (50%) más Imidacloprid (10%). Protege hasta tres semanas.

* ponerles collares que contengan Deltametrina al 4%. La protección estimada es de 5 meses.

*Rociar las cuchas y otros lugares donde duerman los animales, fundamentalmente con Deltametrina y Cypermetrina.

* Usar telas mosquiteras. Recomendado especialmente en el caso de perros pequeños (menores de 12 semanas de edad), para los cuales no se indica el uso de pipetas ni collares. Las telas mosquiteras pueden ser tratadas con productos repelentes para aumentar su eficacia

Estos métodos tienen que ser utilizados en perros sanos y afectados (o sea a todos los perros de la zona donde hay presencia del insecto vector). El conjunto de estas medidas ayudan a disminuir la probabilidad de ser picados.

Cada uno de estos métodos, además, tiene sus alcances y limitaciones y tienen que ser usados de acuerdo a esas características.

Es importante el control de la natalidad de los perros, no solo porque facilitan la diseminación de esta y otras enfermedades, sino porque también existe la probabilidad de transmitir la leishmaniosis por vía placentaria.

La responsabilidad que lleva implícita la decisión de tratar un animal enfermo crónico debe ser una decisión consciente.

Se concluye una vez más en que el compromiso de la sociedad con la tenencia responsable de los animales y el rol de los veterinarios como agentes de salud, son factores primordiales para llevar adelante un manejo racional y eficaz contra esta enfermedad.