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En el dÍa de la Educación Técnica - 15 de noviembre de 1976 - 15 de Noviembre de 2017 - Nota vista 1561 veces

ESCUELA TECNICA Nº 1 BRIGADIER GRAL. PASCUAL ECHAGÜE

Introducción Cuando se ha vivido muchos años, se acumulan los recuerdo ya veces unos son más impactantes que otros por lo que significaron en la vida de uno.

Así paso con la escuela Técnica Nº 1 Brigadier General Pascual Echagüe, donde dicté de todo tipo de materias humanísticas durante más de treinta años, en numerosos cursos.

Me pregunto ¿Por qué mis recuerdos se encaminan a ella, si también dicté clases en otros establecimiento, algo especial había en la misma, me sentía querida, respetada y en algún momento, por algún directivo, admirada al igual que en las demás escuelas. Entonces encuentro oportuno contar mis pasos por ella, al recordarse hoy 15 de noviembre el “Día de la Educación Técnica”.

Antecedentes Históricos:

La primera noticia que se tiene de la inquietud de algunos concejales, de brindar a Concordia y su zona de influencia, una escuela que capacitara a sus alumnos, en un desenvolvimiento fructífero acorde con la naturaleza brindaba en todo los aspectos.

“... Según datos documentados, en 1896, el Concejo Deliberante de la Municipalidad de Concordia, avizorando una Concordia en desarrollo, llevaron la inquietud para que se cree una escuela de Artes y Oficios, habida cuenta que la actividad local era Comercial e Industrial, también de producción rural y de cultivo.

Finalmente ganó la postura de la creación y en 1903 nace la “Escuela Municipal Graduada Mixta y de Oficio, la que funcionó cinco años por razones presupuestarias.

El 26 de agosto de 1929, se presenta como primer Registro Educativo en Enseñanzas Técnicas en Concordia, la entonces llamada Escuela de Artes y Oficios de la Nación, con sede en la que hoy es la Escuela de Comercio Nº 1, y luego la actual Escuela Técnica Nº 2, de calle Alberdi y también Mitre, casi La Rioja.

Siguieron después en sucesivas etapas de transformación “la Escuela Industrial de la Nación”, “la Escuela Fábrica de la Nación Nº 22”, (Primera institución formal con edificio propio), hoy sede de la Escuela de Educación Técnica Nº1 Brigadier General Pascual Echagüe, de calle Entre Ríos, la cual cuenta con aulas, talleres, laboratorios, aulas de dibujos, gimnasio, biblioteca, etc.

Finalmente con la creación del C.O.N.E.T. (Consejo Nacional de Educación Técnica), la escuela Industrial y la Escuela Fábrica se fusionan, al igual que en todo el país, llamándose desde entonces “Escuela Nacional de Educación Técnica en 1961”, hasta que por ley 24.049 las escuelas nacionales dependientes del gobierno nacional, pasaron a ser de ámbito provincial en 1993.”

MEMORIAS DE UNA DOCENTE

En los primeros años de la década del 60 se publicó por primera vez una revista en la Técnica llamada “FORTIUS”, que significa “el más fuerte”. El gran puño que aparecía en la tapa, simboliza su lema pues se quería brindar a la sociedad una juventud más vigorosa, por ello el concepto vertido en la misma, resume todo lo acontecido.

Representa a la escuela porque enlaza simbólicamente los tres momentos.

“La escuela de Arte y Oficio”, es la “raíz” que afirma y sustenta, “la Escuela Industrial”, es el tronco y “la Escuela Fábrica”, es la copa y ahora sí, ya árbol constituido es la ENET Nº 1 de Concordia, signo de tarea trascendente del maestro y de verdad.

Representaba un valioso documento pues mencionaba a puntales y referentes indiscutidos de dicho establecimiento.

El 15 de noviembre de 1976 día de la Educación Técnica se impuso el nombre actual de la escuela es decir Brigadier General Pascual Echagüe.

¿Quién era dicho personaje?

Nació en Santa Fe, se recibió de abogado en Córdoba, se dedicó primeramente a la docencia y fue miembro del Congreso del año 1824.

Fue elegido dos veces gobernador en Entre Ríos y luego en Santa Fe. Fue ministro de guerra de la Confederación, Senador Nacional e interventor de la Provincia de Mendoza y Comandante general de Arruas.

Falleció en 1857 en Paraná. Volviendo a mis recuerdos de docente, se dictaban materias humanísticas y luego pasaron a ser Ciencias Sociales, se daban clase durante 45 minutos, una vez por semana y si llovía intensamente, había paros o feriados, no se veían a los alumnos casi por 15 ó 20 días.

En general dichas asignaturas resultaban difíciles y poco atractivas para los alumnos. Diría que sentían cierto rechazo por las mismas. Tampoco contaban el tiempo necesario para dedicarse a ellos, pues debían asistir a la escuela mañana y tarde para cumplir con aulas de taller y viceversa.

Por lo tanto el profesor debía ser sumamente creativo y contar con muy buen material didáctico.

Saber transmitir los conocimientos en forma interesante exigía indudablemente un gran esfuerzo físico e intelectual. Sin embargo al ingresar a las aulas, me sumergía con pasión al mundo del pasado de manera tal que cuando salía de ellas, entraba en otros totalmente diferentes. Comprendía que enseñar historia era mi auténtica vocación. Con el tiempo los alumnos entendieron que era necesario recibir una información integral por los diferentes ámbitos a los cuales podrían acceder.

CONSTRUCCIÓN DEL EDIFICIO

Recuerdo, desde mi niñez, al amplio predio ubicado entre las calles Las Heras, San Luis, Avellaneda y Entre Ríos. Existía una casita de techo a dos aguas, en el mismo predio, de color rojo. Por calle Las Heras, con galerías, abundantes plantas y macetas que colgaban en ellas. Vivía una familia que poseía animales hasta de corral que solían estar sueltos.

Periódicamente se establecía un parque de diversiones que funcionaban tarde noche, con sus respectivos juegos. También circunstancialmente se instalaba algún circo.

Dicho lugar pasó a denominarse “Plaza de Toro”, la misma estaba preparada para “Corridas de Toros”, pero fue prohibida por autoridades, municipales. En noviembre de 1947 fue expropiado el terreno, se inició la construcción del edificio y dos años más tarde comenzaron las clases. Era la “Escuela Fábrica Nº 22”.

Cuando la unificación, seguían concurriendo alumnos varones, ello hace suponer, haber tenido mano de hierro o recurrir a sanciones para mantener la disciplina.

No ocurría tal hecho pues, un orden perfecto establecido desde los directivos, celadores, etc., facilitaban la tarea y la hacía placentera.

Los educandos ingresaban a la escuela Técnica por vocación hacia las carreras que allí se ofrecían. También como salida laboral pues empresas privadas solicitaban a los alumnos egresados. Además los planes de estudios los habilitaban para seguir carreras universitarias afines.

En seis años se recibían con el título de maestro mayor de obras y de técnicos mecánicos electricistas. Hubo un tiempo en que se los podía cursar en ocho años, a la noche, pues los alumnos trabajaban durante el día.

Había días en que algunos debían salir unos minutos antes, porque vivían en el Frigorífico Yuquerí, pues el colectivo pasaba solo hasta las 23 horas. Si lo perdían debían irse a pie. Ciertas materias se dictaban hasta las 24 horas, dicho plan de estudio cesó en 1987. En la década del 70 se implementó un curso denominado humanístico, concurrían empleados del ferrocarril quienes fueron becados, su número llego a 62, (sesenta y dos), en un aula, que fue posible manejar tal circunstancia por tratarse de adultos e inclusive algunos mayores que sus profesores.

También por el empeño que ponían para estudiar y recuperar el tiempo perdido.

Al curso nocturno, el ciento cinco (105), concurrían estudiantes de diversas edades. Los más grandes se encargaban de los más pequeños para que no interrumpieran el desarrollo de la clase.

Recordamos vivencias compartidas durante veinticinco años (25) en el Turno Nocturno con el celador Tito Graglia, quien cuando quedaba afónico se colgaba un cartelito que decía “No puedo hablar”.

Desde comienzo, la técnica se trazó objetivos bien claros, lograr de los alumnos un perfil definid, la formación de técnicos en el amplio sentido de la palabra, espiritualmente preparados para afrontar no solo su actualidad, sino también un futuro promisorio. Se anhelaba una juventud radiante, respetuosa y capaz de comportarse no por temor sino por respeto a sí mismo y a la sociedad.

Prolijos en todo momento con trajes, camisa, corbata, el alumno de técnica era inconfundible.

Arrancando un aplauso cerrado en todos los desfiles patrios.

Una particularidad que tenía la escuela Técnica tal vez la única en la historia de las escuelas es “peluquería”, que se instaló una peluquería para que el alumnado cumpla con las exigencias, el tener el cabello corto por sobre el cuello de la camisa, a un bajo costo.

Se destacaron en diferentes ámbitos siempre traían un trofeo mayores. En los primeros años de la década del 60, se iniciaron los desfiles de carrozas, para el día del Estudiante.

Su imaginación no tenía límites y deslumbraban con las magníficas estructuras y personajes representados y una iluminación espectacular.

También las humorísticas eran imperdibles.

No faltaron los “presos” en alusión a ellos.

Simulando una cárcel con trajes a rayas y su correspondiente número.

Llegaron a representar el “Lago de los Cisnes”, vestidos de bailarines desarrollaban parte del ballet.

El 20 de septiembre a la noche, llegaban a los domicilios de sus profesores para brindarnos sus serenatas.

En cierta oportunidad trajeron un conjunto paraguayo con su imprescindible arpa, deleitándonos con las guaranias.

También los vecinos compartían dicho evento realizados con orden y buen gusto.

En mayo de 1980 accedí al cargo de Regente, la primera mujer- ya que antes habían sido varones.

Fue una gran experiencia. Los afectos y colaboración del personal contribuyó al éxito.

En cierto momento de nuestra existencia realizamos un balance. Ser docente en otros establecimientos ocupó un lugar muy importante en mi vida, inolvidable.

Que se prolonga y revive permanentemente cuando me encuentro con mis ex alumnos y sus hijos, que también lo fueron.

Como en otros tiempos me llaman “la tía Rosita”. Sus manifestaciones de cariño, hacen comprender una vez más, que uno cosecha lo que siembra.

La tarea no fue en vano, recogí buenos frutos.

Prof. Rosa Araujo de Giacobino.

BIBLIOGRAFÍA

1.- Diccionario histórico Argentino. Publicado por

a- Ricardo Picirille.

b- Francisco Romay.

c- Leoncio Rianello.

El 5 de marzo de 1954.

2- Trabajo de investigación del personal de la Escuela Técnica Nº 1 Brigadier General Pascual Echagüe, dado a conocer por el Arquitecto Roda.

3.- Vivencias personales, de la profesora Rosa Araujo de Giacobino.