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La columna Forestal del INTA Concordia - 27 de Octubre de 2017 - Nota vista 651 veces

Árboles nativos de Entre Ríos: Sauce Criollo

Por Ing. Ftal Martín Sánchez Acosta Siguiendo con los árboles realmente nativos de nuestra zona, que no quita que lo sean de otras también, pues en este caso nuestro conocido “Sauce Criollo” denominado científicamente Salix humboldtiana es originario desde México hasta la Patagonia.

 Existen más de 400 especies y variedades de sauces debido a su fácil hibridación, muchas de ellas originarias de otros continentes, pero esta es conocida para nuestros pobladores pues se la encuentra en todos los ríos y arroyos, y es el que da nombre a la “Playa los sauces de Concordia”. Sus nombres comunes son: sauce criollo, sauce colorado, sauce amargo, sauce chileno, treique, cheique, reique, y huayao (del quechua wayaw), y pertenece al género Salix, siendo nativo de América, que se encuentra desde México hasta el norte de Santa Cruz (junto a los álamos y los mimbres forman parte de las “salicáceas”). Su nombre deriva del género de un término europeo salix, y su epíteto específico “humboldtiana” se colocó en honor del famoso botánico Alexander von Humboldt.

Tal vez su mayor contribución a la humanidad es que de su corteza se obtuvo en ácido salicílico y del acetilsalicílico (componente de la conocida aspirina, que hoy se fabrica en forma sintética), usado desde la antigüedad como analgésico y antipirético. Es conocido que las aborígenes mascaban corteza de sauce en el momento del parto para calmar el dolor. (Este también se genera de una especie denominada spiraea, de allí el nombre de aspirina, pero esa es otra historia…




Es conocida su afinidad y resistencia al agua, por lo que resulta apto para arbolar y proteger las veras de cursos de agua, y es muy indicado para sitios con frecuente afloramientos de agua, cosa muy usual en nuestra zona. En el Delta los sauces (otras especies de salix de origen exótico) se cultivan en el interior de las islas que son las zonas bajas inundables de las mismas, y el álamo se deja para los bordes “albardones” más altos. 

Este árbol y su madera es muy conocida por los antiguos pobladores del Delta y del Uruguay, tan es así que ya en 1983, José Manuel Pérez Castellano( Colección de Clásicos Uruguayos, Biblioteca Artigas, 1968 ) comentaba que “Si algunos árboles suben derechos se les deja crecer para pértigos de carruajes, para cumbreras, y aun para vigas de galpones”. La primera iglesia Matriz que hubo en Montevideo tenía cincuenta y tres varas luz de largo, y diez varas luz de ancho; toda la madera del techo, que estaba cubierto con teja, era de sauces cortados en Santa Lucía. Los carretilleros de mulas para las varas de sus carretillas prefieren las de sauce a las de toda otra madera; porque, sobre ser livianas, no se quiebran tan fácilmente como otras que, siendo duras, son más vidriosas. 

El INTA Bariloche el Jardín Botánico Bariloche, ha iniciado un programa de Rescate Genético del Sauce Criollo, y el INTA Delta trabaja en el mejoramiento de genético las especies cultivadas con el fin de ser empleadas como madera sólida (muebles, pisos, estructuras, etc) ya que se los suele emplear en celulosa y tableros aglomerados. Vale comentar que el año pasado se construyó una casa junto a la UNLP y la UTN de La Plata donde toda su estructura era de madera de sauce. Dado que se le augura gran potencial y lo poco conocido de la misma, nos lleva a mencionarla como “la cenicienta de las maderas”.

 Informes INTA Concordia sanchezacosta.martin@inta.gob.ar