Policiales

Corrientes - 27 de Octubre de 2017 - Nota vista 1245 veces

Un productor de cítricos imputado por la muerte de una niña de 12 años

La justicia correntina imputó por homicidio culposo al capataz de la quinta citrícola donde en septiembre murió una niña tras haber consumido una mandarina fumigada con un agroquímico de uso permitido, pero utilizado en forma «imprudente», según informó el fiscal de la causa, Osvaldo Ojeda.

El responsable del campo ubicado en la localidad correntina de Pago de los Deseos, Faustino Mendoza, fue imputado y citado a indagatoria para mediados de noviembre en la causa que investiga la muerte de una niña de 12 años tras consumir una mandarina fumigada con Furadan.

El agrotóxico, cuya aplicación se realizó en una quinta citrícola por donde la niña, Rocío Pared, pasó junto a un primo, fue hallado en las manos y en la boca de la víctima, según corroboró la fiscalía tras la autopsia de la niña.

“En principio trabajamos sobre la base de que este agrotóxico. Furadan era un agroquímico prohibido en la región, pero luego de averiguaciones llegamos a la información de que no es un producto prohibido, sino de uso restringido, lo que cambia mucho la situación”, sostuvo el fiscal de la causa, Osvaldo Ojeda, en declaraciones al programa radial “Corrientes en el Aire” de la AM LT7.

“El uso imprudente del producto es lo que genera este resultado, y a partir de eso estamos trabajando. De allí que la imputación sea por homicidio culposo, lo que no quiere decir que en el transcurso de la investigación se pueda cambiar la calificación legal”, sostuvo el funcionario.

A su vez, el fiscal reclamó celeridad para la remisión de más pruebas ya que “los informes tendrían que estar agregados al momento que se haga la imputación en concreto a la persona que venga a declarar”. Ojeda reveló también un detalle llamativo de la causa: “La familia no se ha presentado como querellante. No hay nadie, estoy solo”.

Damián, un primo menor de Rocío, que también comió una mandarina del mismo campo, logró salvarse gracias a la internación en el hospital pediátrico “Juan Pablo II” de la capital correntina, adonde había acudido por un control de rutina.

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