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23 de Octubre de 2017 - Nota vista 146 veces

La situación económica afectó los hábitos de consumo de casi el 80% de los argentinos

El 78,9 por ciento de los encuestados aseguró que la situación económica afectó su consumo diario, mientras que un 20,1 por ciento no vio modificada su forma de gasto. El relevamiento fue realizado por el Centro Estratégico para el Crecimiento y Desarrollo Argentino (Cecreda).

La mayoría de los argentinos afirmó que la situación económica impactó en sus hábitos de consumo y el mayor recorte se efectuó en los gastos de recreación e indumentaria, según una encuesta realizada por el Centro Estratégico para el Crecimiento y Desarrollo Argentino (Cecreda).

De acuerdo al relevamiento, el 78,9 por ciento de los encuestados aseguró que la situación económica afectó su consumo diario, mientras que un 20,1 por ciento no vio modificada su forma de gasto, y 1 por ciento respondió que no sabe y/o no contesta.

Además, el sondeo reflejó que el 55,2 por ciento de aquellos que modificaron su consumo comenzaron a comprar segundas marcas o dejaron de adquirir cierto tipo de alimentos.

La encuesta indagó si la situación económica hizo que el encuestado cambiase sus consumos, y en caso de que la respuesta fuera afirmativa, se consultaba si se vio mermado en las siguientes áreas de consumo: Alimentos (ya sea por cantidad o haber virado a segundas marcas), Indumentaria, Bienes de línea blanca (electrodomésticos, principalmente), Recreación y entretenimiento (cine, cenas, etc.), Vacaciones; como esta pregunta era de opciones múltiples, muchos indicaron más de un tipo de bien.

El sondeo arrojó que el rubro Recreación y entretenimiento es el que sufrió la mayor retracción de consumo al cosechar 79,1 por ciento de las respuestas.

Por otra parte, el 71,2 por ciento señaló que dejó de gastar en indumentaria, mientras que el 62,9 por ciento de los encuestados decidió reducir su consumo en vacaciones.

A su vez, el 50,9 por ciento de los consultados dijo que no adquiere electrodomésticos o bienes de línea blanca. “Cuanto peor define su situación económica el encuestado, más proporción afirma que ha modificado su forma de consumo. Tal es así que el 97,22 por ciento de los que respondieron que su situación es muy mala, han cambiado”, señaló el informe.

Según el análisis de Cecreda, “una de las variables sobre las que el ser humano califica su situación económica es la capacidad de compra; si debe modificar hábitos por la inflación y porque el salario no ha subido acorde a ella, sentirá que su situación es inferior a la vivida en el pasado”. Entre quienes calificaron de “muy mala‘“ su situación económica se observó que, además dejar de consumir principalmente en indumentaria y recreación (85,71 por ciento en ambos casos) también es alto el porcentaje de restricción de alimentos o cambio de los mismos por líneas de segunda marca (82,85 por ciento); incluso es superior a la proporción que optó por recortar en la adquisición de electrodomésticos (68,57 por ciento).

“Esto puede ser por la imposibilidad de suplir un bien de línea blanca por algún otro. Es decir, en caso de que se estropee la heladera, será necesario comprar otra. Por otra parte, los bienes alimenticios pueden ser comprados de forma más económica en mayoristas o adquiriendo segundas marcas”, explicó el informe.