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Liga de Madres de Familia, Sección Catedral. - 14 de Octubre de 2017 - Nota vista 181 veces

¡Página a Dios de una madre!

Dios mío: Quiero agradecerte llena de emoción el don bendito de la maternidad que Tú, con infinito amor, nos has obsequiado a todas las mujeres.

Tú sabes Señor, cómo se transforma nuestra existencia cuando nos convertimos en madres porque al darles la vida a nuestros hijos dejamos de vivir en nosotros para vivir en ellos y para ellos. Es por eso que quiero elevar a Ti, el Dios del amor, el Dios bueno en el que yo creo, esta humilde plegaria confiada en que cuento con la intercesión de tu Santísima Madre y Madre nuestra, la Virgen María. Desde este universo asolado por la violencia, el terrorismo, el materialismo decadente, los vicios, las crisis económicas, éticas, espirituales y morales, te elevo Señor, con fe y esperanza mis sentidas peticiones.

-Que todas las madres del planeta asuman la maternidad con la responsabilidad, la alegría, la reverencia y la ternura que merece ese regalo celeste. Que todos los hijos sean concebidos con amor y por amor. Y que las perversas palabras del “embarazo no deseado” sean definitivamente erradicadas de los diccionarios civilizados.

-Que todas las mujeres, sin excepción, comprendamos que ninguna profesión, ninguna tarea, ningún trabajo, por muy importante que se le considere debe prevalecer jamás sobre la excelsa y suprema misión de la maternidad.

-Ayúdanos a constituir hogares estables, amorosos y respetables, donde eduquemos a nuestros hijos en el amor a Ti y al prójimo, como hombres y mujeres de fe, espiritualmente fecundos, virtuosos, honrados, nobles, justos, generosos y capaces de ser siempre portadores de Tu paz.

-Que sepamos enseñar a nuestros hijos y demás descendientes a vivir como seres genéticamente libres y conscientes de que la libertad no se encuentra ni se otorga, sino que es intrínsicamente nuestra.

-Líbranos del terrible y lacerante dolor de ver a nuestros hijos y nietos transformados en materialistas enajenados, idólatras de esos falsos y nefastos dioses que son los vicios, la violencia, la delincuencia, el afán desmedido de riquezas, el consumismo y el poder.

-Que los derechos humanos innatos a los seres pensantes sean absolutamente respetados y no concedidos como limosnas, manipulados ni conculcados por gobiernos o sistemas represivos, explotadores, excluyentes y humillantes. Que las madres no tengamos que sufrir nunca las violaciones de elementales derechos y libertades de las personas amadas.

-Protege y bendice a nuestras familias. Que las relaciones familiares no sean nunca incluidas en las agendas políticas y que ningún gobierno se arrogue la potestad de regular e interferir los nexos entre los miembros de esta venerable comunidad. Evítanos así a las madres el suplicio de ver desgarradas y profanadas a nuestras adoradas familias.

-Que las madres no carezcamos jamás de los alimentos necesarios a nuestros hijos. Y que contemos siempre con los recursos imprescindibles para garantizarles una existencia decorosa.

-Concédenos la posibilidad de que nuestros hijos y nietos cursen todos los niveles de enseñanza como derecho y no cual dádiva, en sistemas educacionales no ideologizados ni politizados. Y que se gradúen en las ramas del saber que libremente escojan, según sus preferencias.

-Que nuestros hijos, sabedores de que vivir es fructificar, ganen su sustento y el de sus familias mediante la realización de trabajos honrados, seleccionados por ellos de acuerdo a sus vocaciones, aptitudes y conocimientos.

-Ayúdanos a lograr como derecho inalienable, el acceso gratuito a los servicios de salud eficiente y sensible que necesitan nuestros hijos. Y que la atención médica requerida por nuestros descendientes enfermos, no sea jamás utilizada con fines políticos ni convertida en elemento de propaganda política. Concede Tu paz a un mundo convulso y desangrado por múltiples conflictos.