Opinión

13 de Septiembre de 2017
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Uso del celular al conducir

Desde hace años, las personas tienen un acompañante inseparable, “el teléfono celular”. Irrumpió en nuestras vidas revolucionando nuestra forma de comunicación y de relación con los demás. Los modelos son cada vez más sofisticados y el medio preferido, ya no solo para hablar sino para recibir y enviar mensajes, imágenes, y estar conectado todo el tiempo., pero claro que atender una llamada mientras está conduciendo puede resultar fatal.

La distracción profunda que genera una llamada aumenta el riesgo de morir hasta 9 veces más. Muchos de los accidentes ocurren por distracciones que causan el 30% de los mismos. Conduciendo a 100 kms por hora estas son algunas de las distancias que se recorren a ciegas, según cada distracción. Marcar un número en el teléfono celular 140 mts, mirar un cartel 110 mts, beber de la botella 110 mts, encender un cigarrillo 80 mts ¿usted se animaría a manejar con los ojos cerrados 100 mts?

La cantidad de accidentes causados por personas que hablan por teléfono mientras conducen, está creciendo en todo el mundo. La atención que demanda la comunicación telefónica, distrae al conductor y la tensión que puede provocar el contenido de la llamada perturba su tarea de conducir, con la consecuente producción de demoras o errores en las acciones. Y esto no se soluciona con un teléfono “manos libres”. La cuestión es tener la “mente libre” de cualquier otra preocupación que no sea la conducción. Por ello, la ley de tránsito prohíbe su uso durante la conducción.

Datos que aportan otros informes apuntan a que “tras minuto y medio de hablar por el móvil (incluso manos libres) el conductor no percibe el 40% de las señales, su velocidad media baja un 12%, el ritmo cardiaco se acelera bruscamente durante la llamada y se tarda más en reaccionar”. Además, la peligrosidad por el uso inadecuado del mismo puede llegar a ser equiparable a la conducción con exceso de alcohol.

¿Qué tan grave puede ser que no lea o responda un mensaje al instante?

SI CONDUCE NO ATIENDA EL LLAMADO DE LA MUERTE.

SU SEGURIDAD ESTÁ ANTES QUE CUALQUIER LLAMADA.

Muchas veces decimos que el Tránsito y la Educación Vial es una cuestión de Estado, y es cierto. Desde el Presidente Municipal para abajo son funcionarios de gobierno, por consiguiente el Estado somos nosotros.

Al tránsito lo hacemos acatando las normativas y empleando todos los medios de seguridad, porque SI PREVENIMOS NO HAY ACCIDENTES.

Nadie es más responsable en el tránsito que nosotros mismos, y vamos a lograr cambiar el tránsito en Concordia, cambiando nuestra cultura vial.

ALBERTO FOCHEZATTO

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