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9 de Agosto de 2017 - Nota vista 598 veces

MENU FAMILIAR, piedra fundamental en la salud y la felicidad

Organizar y planificar el menú es una tarea de real importancia entre los quehaceres cotidianos de la familia. De su éxito depende nada más y nada menos que el bienestar físico y mental de todos sus integrantes.
Otilia Kusmin es Lic. en Relaciones Industriales de la Uade y cocinera de vocación formada en Europa y EEUU. Está especializada en capacitación de personal gastronómico en Hoteles y Restaurantes.

Una alimentación deficiente ocasiona, en los niños, problemas de desarrollo orgánico y neuronal, mientras que a los mayores les causa pérdida de calidad de vida y la posible instalación de enfermedades crónicas.

En términos generales, la organización y la planificación de cualquier trabajo redunda positiva y directamente en la obtención de los objetivos planeados. También, lo que es más importante aún, prepara las condiciones para que sus responsables encuentren el placer y el gusto por ejecutar y cumplir esa tarea.

Por lo general, es la madre quien desempeña la función nutricia de la familia. Sin embargo, en la sociedad moderna, la mujer, aunque mantiene la responsabilidad, muchas veces debe delegar o compartir los quehaceres dentro de la misma familia o con el personal que cotidiana o periódicamente la asiste.

No importa entonces quién ejecute la tarea y su plan, pero lo ideal sería que tanto la madre como el padre fijaran los lineamientos del QUÉ, CÓMO y CUÁNDO se come en la casa -independientemente de quién realice la tarea todos los días- de la misma forma y con la misma responsabilidad con que ambos padres determinan las pautas de educación de sus propios hijos.

El afecto como ingrediente básico

El cariño y la dedicación de la madre, del padre o de quien elabore los alimentos serán de suma importancia tanto en la calidad de la comida final como en la aceptación gustosa por parte de los integrantes de la familia. La dedicación implica buscar permanentemente nuevas opciones -de elaboración simple y económica-, en las que deben entrar todos los nutrientes necesarios para una buena alimentación. Y el cariño, por su parte, implica tener vocación de servicio y no perder el objetivo noble de esta tarea, que tiene como gran destinatario la salud y la alegría familiar.

Muchas madres manifiestan que sus hijos no comen verduras, ni pescados... En estos casos, con frecuencia, tanto el padre como la madre prefieren las carnes, las salchichas o la pizza. Entonces, es importante tener presente que la alimentación se enseña desde la más tierna edad, que los niños aprenden a comer de sus padres, como sucede en cualquier otro proceso de aprendizaje. Y es obligación de estos ampliar las opciones para que crezcan sanos y fuertes. Así como los padres eligen, dentro de sus posibilidades económicas, la escuela de sus hijos. Es un deber diseñar su alimentación que es el combustible de su salud y energía para toda su vida.

 Es imprescindible que el responsable de la organización y la elaboración del menú cuente con el apoyo de toda la familia. Los niños pueden colaborar poniendo la mesa, manteniendo agua fría en la heladera, llenando los hielitos o secando los platos, entre muchas otras tareas que, si son asignadas con claridad y cariño, serán muy bien cumplidas.

 También resulta indispensable que la madre tenga el descanso suficiente y que, una vez a la semana por lo menos, no entre en la cocina. Ese día, todos cocinarán y limpiarán para que ella descanse de una tarea que, aun cuando se realice con placer y dedicación, es agotadora. Porque, además, la mayoría de las veces se hace paralelamente a un sinfín de actividades: las madres trabajan en forma independiente, están siempre “a cuatro manos” cocinando, atendiendo el teléfono, programando entrevistas de trabajo o solucionando problemas de cualquier índole.

Esta situación, que debe ser contemplada por la familia, plantea la necesidad de repartir ingeniosamente las tareas, de acuerdo con la edad y la responsabilidad de sus miembros. El padre actual es una pieza imprescindible en esta labor y ha enriquecido la función con su aporte masculino, más racional y pragmático. ¡Bienvenido, entonces, a esta tarea ancestralmente reservada a lo femenino!

asesora@otiliakusmin.com.ar, www.facebook.com/otiliakusmin

Fragmento del Libro “ Cómo organizar el Menú Familiar” Otilia Kusmin (www.bajalibros.com)


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