Interés General

6 de Junio de 2017 - Nota vista 1311 veces

La emotiva historia de Esteban

Todo comenzó cuando Esteban Ale era muy pequeño y sufrió de síndrome urémico hemolítico (SUH), una enfermedad causada por una bacteria productora de una toxina, que suele estar presente en los alimentos y en el agua.

Tanto en niños como en adultos, esta es una enfermedad grave que trae muchas complicaciones y puede producir la muerte. Una vez recuperado, Esteban se enteró que en algún momento de su vida iba a necesitar un transplante. 

A los 27 años, comenzaron esos problemas que en algún momento iban a aparecer y Esteban tuvo que comenzar a dializarse, fue ahí, después de un tiempo, que llegó su primer transplante, donde la donante fue su mamá. 


Cinco años después, el joven nacido en Buenos Aires, comenzó con problemas de salud, que lo llevaron a la diálisis nuevamente. Luego de un tiempo, la madre de su hija le donó el riñón que necesitaba, y hoy, después de casi tres años desde la operación, se dedica a la natación.


Esteban vivió en San Salvador un tiempo, y hace seis años está radicado en Concordia, donde comenzó a nadar, y con el tiempo a competir. Como alumno del Club Salto Grande, participó en su primer competencia fuera del país y fue en la segunda fecha del master de natación del Río Uruguay en el Club Remeros de Mercedes, una localidad del departamento Soriano, a unos 275 kilómetros de la capital de la República Oriental del Uruguay, Montevideo, donde participó en la categoría de 35 a 39 años y obtuvo el tercer puesto en postas, segundo en pecho y primer puesto en espalda.


Esteban resalta, en la entrevista con EL HERALDO que «no es el torneo ni las medallas, más allá de que es un incentivo, la idea es transmitirle a la gente que tenga algún problema, que la vida se puede mejorar, llevando una vida sana, compitiendo como es mi caso, pero la vida se puede mejorar de todos modos».

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