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18 de Marzo de 2017
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En Concordia, tejen al crochet, para bebés prematuros

Un grupo de voluntarios, sumado a profesionales, fabrican pulpos que funcionan como muñecos de apego que ayudan a los nacidos antes de tiempo en el período de internación.
En Concordia, María Sol Fluss y Nerina Brasca, mamás de bebés prematuros que compartieron la sala de Neonatología junto a sus hijos, en conjunto a la Operadora en Psicología Social Ivonne Saleh, pusieron en marcha el proyecto.

«Mis primeros días en la neo fueron terribles, no podía tocar a mi hijo porque mi cabeza no me lo permitía... pasé días muy feos», fueron las palabras de una mamá sobre lo que estaba pasando por sus vidas al nacer su bebé de forma prematura y cómo, con un grupo de padres lograron la gran iniciativa de hacer una red de contención, no sólo para sostenerse entre sí, sino, lo más importante que los unía, era ese pedacito de su ser que anhelan, llegue a ser fuerte y feliz.

En Concordia, el grupo de voluntarios, tienen el objetivo de tejer al crochet estos animalitos que funcionan como muñecos de apego y podrían ayudar a los bebés a mejorar su calidad de vida en el período de internación. 

¿Cómo? Los tentáculos, hechos con hilos de algodón, recrean el cordón umbilical y bajarían el estrés del bebé, acelerando su recuperación.

La idea original nació en Dinamarca en 2013 y después se trasladó a otros países.

Ya se entregaron en todo el mundo más de 20 mil pulpitos. En la Argentina, un grupo de tejedoras aprueban el proyecto junto con el Hospital Penna, de Capital Federal, el que fue el primer lugar en ponerlo en práctica.

Cómo grupo con mutua representación interna, empezaron a investigar para poder dar el estímulo y confort a sus bebés prematuros que debían permanecer en incubadoras.

Necesitaban un método adicional al de «Madre Canguro» y «poder estar presentes» las 24 horas aunque esto no sea posible con su piel, con su olor, con cada latido compartido y alentador de vida. Es importante seguir el patrón original porque indica las especificaciones de calidad y tamaño que deben tener los pulpos para poder estar en contacto con el bebé, más considerando que son prematuros y que hay que extremar las medidas de seguridad.

Entre las mejoras que se observaron en Dinamarca, los médicos indicaron que los bebés se sienten más seguros y eso mejora la respiración y vuelve a los latidos cardíacos más regulares.

Además, como juegan con los tentáculos, tienen menos posibilidades de intentar sacarse las sondas y las vías que mantienen sus signos vitales. Los voluntarios de nuestra ciudad, están recibiendo donaciones, en lo que a material y mano de obra respecta, para eso crearon una página en Facebook a la que llamaron «Pulpos Terapéuticos Concordia», en la que reciben sugerencias, ayudas y todo lo que se necesite para realizar la primera entrega. La idea es llegar a abastecer todas las salas de neonatología de la ciudad y alrededores.