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Análisis de la historiadora y docente Mónica Nicolliello - 9 de Noviembre de 2016 - Nota vista 846 veces

Conmemoración a los 260 años de la fundación de Salto

El 8 de noviembre de 1756 los hombres de José Joaquín de Viana, que era el militar al que se había asignado el cargo de Gobernador de Montevideo, hizo un alto en su itinerario a las Misiones Orientales para fundar un fuerte a medio camino, cerca del lugar ya conocido con anterioridad por los jesuitas como Salto, debido al afloramiento rocoso que formaba un salto de agua a 18 kms. de donde hoy está nuestra ciudad.
Con anterioridad a este hecho, fue visitado por los Guaraníes misioneros, acompañados por los padres jesuitas durante sus arreadas de ganado para el Norte. Y antes de esto, el territorio ya era, junto con parte de Paysandú y Durazno, un espacio de influencia de los charrúas y de otros pueblos que los precedieron desde hace unos 10.000 años.
«La celebración corresponde al primer documento que menciona la instalación de una población con voluntad de asentamiento permanente. No quiere decir que después el escenario no se haya visto afectado por muchas circunstancias adversas hasta que al final, siguiendo lo que fueron las contingencias de nuestro país, Salto logra asentarse de manera definitiva».
El primer gran enfrentamiento de José Joaquín de Viana había sido precisamente en la batalla de Tacuarí, el 16 de abril de 1751, que terminó con la derrota de los charrúas y que puede considerarse como un episodio de la Guerra Guaranítica, cuando los pueblos de las misiones guaraníes en desacuerdo con Felipe V, rey de Estado, se rebelaron contra la firma del Tratado de Madrid, ocurrida en 1750.
En ese contexto en que se funda la ciudad de Salto. Mientras al Norte, en los Siete Pueblos de las Misiones Orientales se desarrollaba la Guerra Guaranítica, al Sur, los charrúas se rebelaron contra el Gobernador de Montevideo que acababa de tomar posesión del cargo.

INFLUENCIA GUARANÍTICA
Y LA OCUPACIÓN PORTUGUESA

¿Y cómo sigue el proceso?

«La estrategia de José Joaquín de Viana fue fundar una población intermedia entre lo que hoy es el Sur de Brasil y Montevideo. Esa población se llamó Salto por ser un lugar conocido por su salto de agua. El asentamiento se formó más que nada como puesto militar. Si prosperaba, se podía transformar en ciudad. Sin embargo, tenemos que tener presente que en el año 1801, o sea, 50 años después una importante invasión portuguesa destruyó todo aquello. Y eso es lo que da pie para pensar que por una cuestión de competencia por el territorio de la frontera, un nuevo contingente de población uso primero, brasileño después, se instaló también en las cercanías de Salto.
En el medio entre ambas, -la Guerra Guaranítica y la ocupación portuguesa de 1801- se produce la expulsión de los jesuitas en 1767. Eso por un lado produce una gran destrucción; pero por otro lado, moviliza a muchas familias guaraníes a las cuales la Corona española les había prometido un nuevo hogar más al Sur. Esos guaraníes también se dirigen a Salto».
Se dio gran inestabilidad para la gente que vivía en el lugar, porque los territorios mudaban de dueño cada tantas décadas; y por otro lado, esos desplazamientos de población se dirigieron a lugares donde antes había muy poca densidad de población, creando enclaves un tanto improvisados, como Salto. A la vez la gente estaba deseando hacer uso de su soberanía, en cuanto comunidad, para no ser avasallados pasivamente por otros poderes que les resultaban extraños. Y junto con eso tenemos la formación de una verdadera cultura mestiza y de frontera.
«Si vemos lo que Salto es hoy, reconocemos fácilmente esos orígenes tan diversos. Después también jugamos un papel muy importante en 1811, cuando nos convertimos en Salto Oriental, sobre todo durante el Éxodo o Redota, porque pasamos a ser el eje de la vida política de una provincia, que, como la Provincia Oriental, estaba en formación. Eso fue unos 61 años después de su fundación.

Por ese motivo la fecha de la fundación de Salto es incierta, en realidad se trata de un proceso. Por eso otra fecha que se maneja es el año 1782, no sólo como resultado del traslado de población guaraní misionera como pobladora, sino también porque después de 1767, Salto sirvió de cárcel para los jesuitas.

¿Qué reflexión merecen esos hechos?

«Si me piden una conclusión diría que el papel de la ciudad de Salto siempre ha sido el de punto de encuentro voluntario y a veces forzado de poblaciones y territorios. Entre indios, españoles y portugueses, entre religiosos, laicos y el Estado con su política de secularización que como vemos, se puede rastrear hasta el siglo XVIII y también, por supuesto, entre el campo y la ciudad.

Pero la gente, aunque de orígenes diversos, siempre se ha entendido y ha logrado formador una comunidad salteña.
Después de la independencia, Salto también recibiría inmigrantes de muchas nacionalidades diversas que también aportaron al conjunto».

Uno de los motivos por los cuales no nos llegan las primeras construcciones de la fundación es que las casas se fabricaban de barro y paja o con cueros. Cuando se incendiaba una casa, el fuego se propagaba fácilmente.
Lo mismo cuando había guerra.
¿Nos hayan llegado restos, tiene que haber habido construcciones de piedra con techos de teja. Pero eso recién era cuando la ciudad comenzaba a prosperar?

La primitiva Salto no fue construida de piedra como Colonia y Montevideo, aunque en la construcción de estas ciudades la piedra recién empezó a trabajarse cuando se levantaron las murallas.

Cuando las ciudades empezaban a prosperar, quedaban autorizadas a formar un Cabildo que se ocupara de gestionar sus asuntos.

Y el Cabildo, cuando sus intereses comenzaban a identificarse con los de la ciudad, organizaba el presupuesto necesario como para reemplazar las casas de materiales perecedereos por otras de piedras y tejas. En Salto eso empezó a pasar recién por 1814.

De todas maneras, la fecha más segura para fijar el poblamiento continuo de Salto es después del año 1820 cuando termina, primero, la conquista portuguesa y después queda vencida la resistencia oriental. Muchos desplazados se trasladan allí y desde entonces los documentos testimonian que el lugar se viene habitando de manera constante

¿Y por qué entonces se celebra los 8 de noviembre?

«Porque corresponde al primer documento que menciona la instalación de una población con voluntad de asentamiento permanente.

No quiere decir que después el escenario no se haya visto afectado por muchas circunstancias adversas hasta que al final, siguiendo lo que fueron las contingencias de nuestro país, Salto logra asentarse de manera definitiva».

(Diario EL PUEBLO, Salto, 8-11-2016)