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5 de Octubre de 2019 - Nota vista 1040 veces

El noviazgo en los adolescentes

Las relaciones sentimentales, es decir, tener novio,  son un hito importante en el desarrollo de un adolescente.

El paso de niño a adolescente comporta varios cambios. Físicos, ya que se ven como un hombre o una mujer. Sociales, prefieren pasar más tiempo con gente de su edad, cuidan más su privacidad y su intimidad. Y emocionales, presentando cambios de humor frecuentes.

Los noviazgos ocasionarán más de una vez altibajos emocionales para el adolescente, y algunas veces, para toda la familia.

No hay una edad adecuada para comenzar a tener novio o novia, cada adolescente es diferente y cada familia se sentirá diferente con respecto a este asunto.

Antes de que comience a tener relaciones, podría tener uno o más enamoramientos, ya que estar enamorado no es amar a alguien. Un enamoramiento es el comienzo de los sentimientos románticos y sucede cuando alguien se imagina a otra persona como perfecta o ideal.

Los enamoramientos románticos tienden a no durar mucho tiempo porque las ideas de perfección se rompen cuando se conoce mejor a la otra persona. Pero los sentimientos intensos del enamorado sí son reales, por lo que es mejor tomarse en serio los enamoramientos y no burlarse de ellos.

Los preadolescentes suelen pasar más tiempo con su grupo de amigos. Es en estos grupos donde podrían encontrarse con alguien especial, hacerse amigos y luego pasar gradualmente a pasar más tiempo con esa persona a solas.

Si tu hijo quiere salir a solas con alguien especial, habla con él para saber si está listo o no para una relación romántica. Hay que explicarle también que si la persona en la que está interesado es mayor o menor, puede que esperen  cosas diferentes de las relaciones dependiendo de su edad.

Aunque tu hijo se vea como un hombre y tu hija una mujer, aún necesitan apoyo y orientación para que tengan un noviazgo sano.

¿DE QUÉ DEPENDE QUE TENGA

RELACIONES DE NOVIAZGO POSITIVAS?

Los modelos de conducta más influyentes para los adolescentes son los adultos. En concreto, las relaciones adultas marcan la pauta sobre un modelo positivo para mantener relaciones de pareja respetuosas. Si uno trata a su pareja, amigos y familiares con cuidado y respeto, es más probable que los hijos hagan lo mismo. El solo hecho de hablar respetuosamente con hombres y mujeres permite a los jóvenes saber y aprender que respetar a la pareja o amistades es valioso.

Es posible que debas pactar con tu hijo sobre el tiempo que pasará con la persona que esté saliendo para no descuidar los estudios, las amistades o a la familia, y estipular las consecuencias por romper esas reglas.  

A medida que avance la relación incluso llegará a pedir que esa nueva persona en su vida se quede en tu casa o tu hijo te pedirá ir a dormir a casa de esta persona. Si se considera que no es adecuado, simplemente hay que decir que no. No siempre todo lo que pida tu hijo se lo tienes que dar, y él necesita que el adulto ponga límites.

También es bueno explicar qué debe hacer si se siente inseguro o amenazado. Algunos adolescentes han sufrido acoso de la propia pareja y por miedo a perderla o porque pensaban que el amor era así, estuvieron expuestos a maltratos psicológicos, físicos y emocionales y hasta que no tuvieron otra relación no se dieron cuenta de que el amor no es sufrimiento, ni celos, ni manipulación, ni falta de respeto.

RELACIONES SEXUALES Y ADOLESCENTES

Si tu hijo está en una relación y hay buena comunicación, es posible que haga preguntas sobre el sexo y la intimidad.

No todas las relaciones entre adolescentes incluyen el sexo, pero la mayoría de los adolescentes experimentarán con el comportamiento sexual en algún momento. Es por esto que tu hijo necesita información clara sobre anticoncepción, sexo seguro y enfermedades de transmisión sexual, y también podría ser una oportunidad de hablar juntos sobre cómo tratar con la presión sexual de los compañeros no deseada.

Si no quiere tener una relación nadie tiene por qué obligarlo. Algunas personas utilizan maneras sutiles de manipulación y es posible que su novio o novia le pida que le demuestre que lo ama accediendo a tener relaciones sexuales. Hablar con tu hijo sobre el sexo, la sexualidad y las relaciones no le animará a comenzar a tener relaciones sexuales antes de que esté listo. De hecho, todo lo contrario, las discusiones abiertas y cómodas sobre el sexo pueden retrasar el comienzo de la actividad sexual y hacer que tu hijo tenga una actividad sexual más segura cuando decida comenzarla.

LAS RUPTURAS

EN LAS RELACIONES DE ADOLESCENTES

Las rupturas son parte de las relaciones de los adolescentes. Para complicar las cosas, las separaciones de adolescentes pueden realizarse en público, tal vez en la escuela o en las redes sociales. Lo más probable es que tu hijo esté triste, emocionalmente afectado,  si su relación termina.

Puede que no lo parezca en ese momento, pero esto es parte de aprender a enfrentar decisiones difíciles y decepciones. Es posible que tu hijo necesite tiempo y espacio, un hombro para llorar y un oído dispuesto a escuchar. La escucha activa puede ayudar a captar las necesidades de tu hijo. Pero si el adolescente parece triste o incluso deprimido durante más de unas semanas después de una ruptura, podría valer la pena recurrir a la consulta de un profesional.

En definitiva, con mantener abiertas las líneas de comunicación y hacerles saber que uno está allí para escuchar, es más probable que se acerquen con preguntas e inquietudes. No se asusten cuando les hablen de sexo. Tampoco intenten dar cátedra. Es más simple y efectivo hacerlos reflexionar sobre lo que piensan y complementar o corregir la información que les falta. 



Escrito y confeccionado por el Psicólogo Gastón Fernández Montani, de la LINEA 102 “Línea de Atención a la Niñez y Adolescencia”, de la Dirección de Políticas del Centro de Fortalecimiento Social de la Municipalidad de Concordia

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