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Por Dario H. Garayalde para El Heraldo - 29 de Septiembre de 2019 - Nota vista 1380 veces

Cuando el Dr. Bernardo de Irigoyen evitó que los ingleses bombardearan Rosario

Hacia 1865 la situación estratégica de Rosario, hizo que el General Urquiza eligiera esta ciudad como sede del Banco Nacional de la Confederación. A raíz de esta decisión, el interés de los bancos sobre Rosario se incrementó, como también los negocios de toda naturaleza. En ese mismo año se autorizó la apertura del “Banco de Londres & Río de la Plata” y pasó entonces a ser competidor del “Banco del Rosario”, el “Banco Mauá & Cia” y el “Carlos Casado”.

Uno de los movimientos que realizó el “Banco de Londres” fue la compra del “Carlos Casado” quedando demostrado el poder y el interés monopólico que lo movía.

Con la economía santafesina en plena expansión se crea el “Banco Provincial de Santa Fe” siendo el propósito del Gobernador Servando Bayo de competir, cobrar intereses más bajos para promover el comercio, la industria y emitir billetes.

Pero en 1875, la provincia sancionó una ley que declaraba que los únicos billetes de curso legal fueran los del “Banco Provincial de Santa Fe” y el “Banco Nacional”.

El “Banco de Londres” sintiéndose afectado, recurrió a la justicia y además, adquirió gran cantidad de billetes del “Banco Provincial de Santa Fe” y los presentó al cobro. Esta operación era ruinosa para el banco santafesino ya que no podía responder en metálico semejante cantidad en una sola operación.

La Provincia de Santa Fe, después de esa corrida declaró al “Banco de Londres & Río de la Plata” una institución ruinosa para los intereses públicos, hostil y peligrosa para la provincia y decidió retirarle la autorización para funcionar y dispuso su liquidación. La Policía de la Provincia tomó custodia del banco, se incautó de su tesoro y su gerente fue arrestado.

Ante esta situación, la Embajada Inglesa comenzó a presionar y a visitar muy seguido las oficinas del Ministro de Relaciones Exteriores, Dr. Bernardo de Irigoyen, contando los ingleses con el patrocinio y asesoramiento jurídico del destacado abogado Dr. Manuel Quintana (Andando el tiempo sería Presidente de la Nación).

Las negociaciones se estancaron ante la decisión del Dr. De Irigoyen de respaldar al Banco y al Gobierno de Santa Fe.

En una de las tantas entrevistas, Quintana amenazó a Irigoyen diciendo que sus mandantes podrían realizar acciones por otros medios. También insinuaron que había en Montevideo una cañonera inglesa, la “Beacon” y que estaba en viaje a Rosario y que podían tomar medidas extremas.

Bernardo de Irigoyen, a pesar de sus buenas maneras que en ningún momento abandonó, le señaló al Dr. Quintana que no admitía que un argentino apoyara a los ingleses contra una institución argentina y que era muy reprochable y que además prefería no seguir tratando nada con el Dr. Quintana y permaneció callado hasta que Quintana se retiró del lugar de la reunión.

-Comprendo Dr. Irigoyen, pero tiene también Ud. que interpretar que la actitud del Gobernador Servando Bayo…

-Se resolverá en el marco de las instituciones argentinas. Las sociedades anónimas que hubieran obtenido personería jurídica argentina, no poseen nacionalidad extrajera: “el capital no tiene patria” y queda sujeto a las leyes nacionales. Carecen de protección diplomática” (Testimonio de Zeballos en la Cámara de Diputados, junio de 1914.

La única manera de destrabar la situación fue que el Presidente del “Banco de Londres” tuvo que venir a negociar que la provincia devolviera el tesoro incautado de la sucursal rosarina y que lo autorizara a funcionar nuevamente.

El Gobierno de Santa Fe le exigió a cambio al “Banco de Londres” un préstamo en libras esterlinas y que el banco reconociera como únicos billetes válidos, los emitidos por el “Banco de Santa Fe”.

A raíz de este incidente, Bernardo de Irigoyen fue conocido en el mundo por elaborar una doctrina sobre la esencia de la nacionalidad de las sociedades anónimas y lo improcedente para las mismas de la protección diplomática que recibían los ciudadanos.

En Concordia hubo una sucursal del “Banco de Londres & América del Sur” en la esquina de 1º de Mayo y Urquiza (donde es hoy la Cooperativa Eléctrica de Concordia).

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