Opinión

Por Darío Garayalde - 11 de Febrero de 2019 - Nota vista 1038 veces

Las antiguas farmacias de Concordia, desde 1869

Farmacia San Martín Fue fundada con el nombre de Farmacia y Perfumería Siburu en la calle San Martín y Alvear por el Sr. Enrique Siburu que era farmacéutico y el Sr. Silva que era Idóneo de Farmacia, reconocimiento también otorgado en Paraná, igual que los Sres. Braga, Rebot y Braslavsky.

Trabajaron juntos varios años, hasta que el Sr. Silva queda como único propietario. Era también Silva reconocido en el barrio por sus consejos y acertadas recomendaciones, como así también en la preparación de específicos para las más variadas afecciones.

Al quedar solo el Sr. Silva y como no era farmacéutico como decía al principio recurrió al Sr. Luis Novello que por haber vendido su farmacia quedó con su título vacante, por lo que pasó entonces a ser regente del Sr. Silva. Con posterioridad le cambió el nombre a la farmacia por el de San Martín. Estaba instalada en un barrio de gente de muy buenos recursos económicos. La mayoría de los apellidos vascos que habían hecho fortuna estaban en el barrio La Cuchilla.

En 1937 se construye el puente sobre el Arroyo Concordia por calle Aristóbulo del Valle, mejorando la comunicación del centro con el barrio La Cuchilla. El puente existente sobre la calle San Martín (única vía de comunicación de entonces) fue construido en 1890 por el constructor Don Pedro Pusterla, por la necesidad de conectar el comercio de la ciudad y las tropas de carretas que se concentraban en la Tablada (Parque Ferré) e ingresaban a Concordia por la calle San Martín (hoy sería contramano)

El Distrito Militar 30, que antes estaba en la calle Sarmiento 632 se traslada a San Martín y Alvear, frente a la Farmacia San Martín, lo que aumenta el movimiento comercial por la permanente presencia de gente realizando trámites, esto agregado a una dotación de personal militar permanente.

Además debemos agregar que el tranvía eléctrico, que funcionaba desde marzo de 1928 y que había estado 10 años paralizado por un conflicto con la Municipalidad, vuelve a funcionar en 1950, primero hasta Plaza España, y luego, cuando se construye el puente sobre Alvear y Güemes, se traen las vías de los tranvías de Paraná que allá estaban siendo retirados y se prolonga el recorrido hasta el Cementerio Nuevo.

Cuando falleció el Sr. Luis Novello, el nuevo regente fue el Dr. Angel José Ava. Luego de algún tiempo, por razones de edad y también de oportunidad, el Sr. Silva le vende la farmacia al Sr. Alberto Haberman. Lamentablemente, este señor carecía de los atributos mínimos indispensables para mantener una clientela que requería un trato diferente. A su inexperiencia en el ramo, se debía agregar sus maneras un tanto descorteses para la época y para las costumbres de nuestra ciudad. Muy porteño, decían algunos debido a su suficiencia En poco tiempo dilapidó una clientela laboriosamente conseguida por el Sr. Silva a lo largo de muchos años con mucho esfuerzo y paciencia.

Terminó vendiendo la farmacia en un tiempo muy corto, creo que no llegó a los dos años. El comprador fue el Sr. Naún Kunin que también desconocía el ramo ya que provenía de la actividad del transporte, sin embargo supo dotar a la farmacia de personal oriundo del barrio y con una atención que mejoró notoriamente en comparación a la anterior.

Surtió a la farmacia de los medicamentos que requería el cercano Sanatorio Garat, como anestésicos, sueros y soluciones y comenzó a recuperar la clientela perdida.

Además, en el barrio había varios médicos como el Dr. Rubén Colombo, Horacio Scattone y Emilio Kremer cuyas recetas en gran medida iban a parar a Farmacia San Martín.

Varios años trabajó el Sr. Kunin en su nueva actividad, y lo hizo bien, logrando estabilizar un negocio que parecía perdido, a pesar de su potencialidad.

Local donde estaba la Farmacia San Martín

Finalmente, una situación ajena a las cuestiones comerciales lleva la familia Kunin a la venta de la Farmacia San Martín al Sr. Santiago E. Lagó.

El nuevo dueño trasladó la farmacia a la calle 1º de Mayo y Colón primero (aunque por breve tiempo) y luego a 1º de Mayo y Presbítero del Castillo, frente al Sanatorio Concordia lugar donde le cambió el nombre por el de Farmacia Taito. Modernizó la farmacia y logró una muy buena clientela favorecido por la vecindad del sanatorio y luego de varios años la vendió a sus dueños actuales los que le cambiaron el nombre por el de Farmacia Científica.

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