Salud

15 de Noviembre de 2018 - Nota vista 1165 veces

Retinopatia diabética

La diabetes es una enfermedad que se presenta cuando el nivel de glucosa en la sangre, también conocido como azúcar, es demasiado alto. La glucosa en la sangre es la principal fuente de energía y proviene de los alimentos. La insulina, una hormona que produce el páncreas, ayuda a que la glucosa de los alimentos ingrese en las células para usarse como energía. Algunas veces, el cuerpo no produce suficiente o no produce nada de insulina o no la usa adecuadamente y la glucosa se queda en la sangre y no llega a las células. Con el tiempo, el exceso de glucosa en la sangre puede causar problemas de salud. Aunque la diabetes no tiene cura, la persona afectada por este cuadro puede tomar medidas para controlar su enfermedad y mantenerse sana.

Los principales tipos de diabetes son tipo 1, tipo 2 y la diabetes gestacional. 

Diabetes tipo 1

En este caso, el cuerpo no produce insulina porque el sistema inmunitario ataca y destruye las células del páncreas que la producen. Por lo general, se diagnostica la diabetes tipo 1 en niños y adultos jóvenes, aunque puede aparecer a cualquier edad. Las personas con diabetes tipo 1 tienen que usar insulina todos los días para sobrevivir.

Diabetes tipo 2

En este tipo de diabetes, el cuerpo no produce suficiente insulina o no la usa adecuadamente. Puede aparecer a cualquier edad, incluso durante la infancia. Sin embargo, este tipo de diabetes se presenta con mayor frecuencia en las personas de mediana edad y en los ancianos. Este es el tipo más común de diabetes.

Diabetes gestacional

Afecta a algunas mujeres durante el embarazo. La mayoría de las veces, este tipo de diabetes desaparece después de que nazca el bebé. Sin embargo, cuando una mujer ha tenido diabetes gestacional, tiene más probabilidad de sufrir de diabetes tipo 2 más adelante en la vida.

Con el tiempo, los niveles altos de glucosa en la sangre causan problemas como:

• enfermedades del corazón

• accidentes cerebrovasculares

• enfermedades de los riñones

• enfermedades dentales

• lesiones en los nervios

• problemas de los pies

• problemas de los ojos

La retinopatía diabética es una complicación de la diabetes, afecta a los ojos y es una de las causas principales de la ceguera. Ocurre cuando la diabetes daña a los pequeños vasos sanguíneos de la retina, que es el tejido sensible a la luz situado en la parte posterior del ojo. Para tener buena visión, es necesario tener una retina saludable.

Todas las personas con diabetes deben hacerse un examen oftalmológico completo con dilatación de las pupilas (fondo de ojos) por lo menos una vez al año. Entre el 40 y el 45 por ciento de los pacientes diagnosticados con diabetes tienen algún nivel de retinopatía diabética.

La retinopatía diabética tiene cuatro etapas:

1. Retinopatía no proliferativa leve: Esta es la etapa más temprana de la enfermedad en la que aparecen los microaneurismas. Estas son pequeñas áreas de inflamación, que parecen ampollas, en los pequeños vasos sanguíneos de la retina.

2. Retinopatía no proliferativa moderada: Según avanza la enfermedad, algunos vasos sanguíneos que alimentan la retina se obstruyen.

3. Retinopatía no proliferativa severa: En esta etapa muchos más vasos sanguíneos se bloquean, haciendo que varias partes de la retina dejen de recibir sangre. Entonces estas áreas envían señales al cuerpo para que haga crecer nuevos vasos sanguíneos.

4. Retinopatía proliferativa: En esta etapa avanzada, las señales enviadas por la retina para mejorar el flujo sanguíneo causan el crecimiento de nuevos vasos los cuales son anormales y frágiles. Crecen a lo largo de la retina y de la superficie del vítreo, gel incoloro que ocupa el interior del ojo

Por sí mismos, estos vasos sanguíneos no causan pérdida de la visión. Sin embargo, tienen paredes muy delgadas y frágiles que si llegaran a filtrar sangre, podrían provocar una pérdida severa en la visión o incluso resultar en la ceguera.

Durante las tres primeras etapas de la retinopatía diabética no suele necesitarse un tratamiento más allá del control adecuado en los niveles de azúcar en la sangre, la presión arterial y el colesterol.

En los casos en que la retinopatía se vuelve proliferativa debido al mal control de estos niveles es necesario tratar la retina con cirugía de láser. Este procedimiento se llama fotocoagulación retiniana y ayuda a reducir los vasos sanguíneos anormales. El oftalmólogo realizara con el láser quemaduras en ciertas áreas de la retina haciendo que se achiquen los vasos sanguíneos anormales. Debido a que es necesario realizar muchas quemaduras con láser, usualmente se necesitan dos sesiones o más para completar el tratamiento. Aunque el paciente puede notar que ha perdido algo de su visión lateral, la fotocoagulación retiniana ayuda a preservar el resto de la visión.

El tratamiento de fotocoagulación retiniana funciona mejor antes de que los nuevos y frágiles vasos sanguíneos empiecen a sangrar. Por eso es muy importante hacerse regularmente un examen oftalmológico completo para realizar el tratamiento adecuado a tiempo. Si la inflamación de la retina es severa el paciente puede necesitar un procedimiento quirúrgico más complejo llamado vitrectomía.

Se recomienda que las personas con diabetes se hagan un examen oftalmológico con fondo de ojos al menos una vez por año. Si el paciente ya tiene retinopatía diabética, quizá necesite un examen de los ojos más frecuentemente. Los estudios científicos han demostrado que si se mantienen controlados los niveles de azúcar en la sangre, se puede retrasar el inicio y el progreso de la retinopatía diabética. Las personas con diabetes que mantuvieron los niveles de azúcar lo más cercano a lo normal también tuvieron significativamente menos enfermedades de los riñones y de los nervios. Las personas con retinopatía diabética pueden reducir el riesgo de ceguera en un 95 por ciento, siempre y cuando realicen un tratamiento oportuno y un seguimiento adecuado.


Dr. Darío Alejandro Busto 
Médico Oftalmólogo Pediátrico 
M.P. 10636 M.N. 153823