Interés General

15 de Noviembre de 2018 - Nota vista 1458 veces

Escapes de niños con autismo

Hace unos días, nuestra ciudad estuvo conmocionada por el caso de BENJAMIN, un niño de 8 años con Condición del espectro Autista, que se escapó de su casa. Fueron momentos desesperantes para su familia que a medida que pasaban las horas Benja como así lo llaman no aparecía.

Toda la ciudad estuvo expectante por cualquier noticia que diera con su paradero, la sociedad de Concordia se solidarizó, desde las distintas Asociaciones, instituciones, medios de comunicación, redes sociales, policías. Cada uno hizo su aporte y fuerza para que Benja apareciera.

Felizmente, lo encontró un Sr. que pasaba con su hijo por la zona de Cambá Paso, cerca del arroyo.

TEA PADRES CONCORDIA se hizo presente en ésta situación, para poder ayudar desde nuestro conocimiento de Padres. Felices de saber, que la Unión hace la Fuerza, y que la solidaridad y el amor es más Fuerte.

ESCAPES DE NIÑOS CON AUTISMO

Muchos niños con autismo tienen tendencia a escaparse. Un niño es capaz de desaparecer de nuestra vista en apenas unos pocos segundos. Este hecho crea una gran angustia en los padres, pero si a este hecho le añadimos que el niño tiene un diagnóstico de autismo, las cosas se agravan más aún.

Y parece una tendencia bastante habitual en niños con autismo, debido a este problema se inició una encuesta en los EE.UU. para evaluar la incidencia de perderse o vagar de forma no controlada por parte de los niños. Los primeros resultados de este informe preliminar nos muestran que es una conducta más habitual de lo que previamente pudiéramos pensar.

Dado lo relevante de este problema algunas Asociaciones, fundaciones, y colaboradores de Autismo de ese país lanzaron una encuesta a nivel nacional para recabar datos y entender mejor este peligroso asunto y de esta forma poder diseñar sistemas para prevenir este tipo de actuación. Uno de los primeros aspectos que se pretendió definir era el concepto y contexto de fuga o vagabundeo del niño. Ya que es un aspecto crucial a la hora de intentar marcar límites a este tipo de conducta. Muchos niños sencillamente echan a correr cuando están en lugares públicos, en una especie de huida hacia nadie sabe dónde. En otros casos, sencillamente vagabundean sin un rumbo previamente determinado. ¿Por qué lo hacen? ¿Se asustan? ¿Buscan algo determinado? ¿Cuántas personas con TEA presentan este tipo de conductas? Para descubrir algunas de estas y otras muchas preguntas se puso en marcha este estudio/encuesta. Alrededor de 860 familias en EE.UU han completado los datos de la misma y disponemos de unos primeros datos, que aunque temporales dan pistas de la importancia de este preocupante tema.

Los primeros resultados en base a las respuestas recibidas queda reflejado que alrededor del 50% de los niños con TEA en una edad comprendida entre 4 y 10 años intentan “fugarse”. Este porcentaje es cuatro veces superior en comparación a los datos de los hermanos sin TEA de estos niños. Entre los 7 y los 10 años, casi el 30% de los niños con TEA han presentado conductas similares, ocho veces por encima de los datos de los hermanos no afectados. Y esto es muy preocupante, ya que según los datos que las familia han aportado, aproximadamente el 35% de los niños que presentan este tipo de conductas o no son verbales o no tienen una intención comunicativa, de forma que es muy difícil que puedan dar datos sobre su propio nombre, su dirección o cualquier otro dato que pueda dar pistas de su domicilio.

De los niños con TEA que se escaparon, aproximadamente el 50%, tuvieron una fuga muy corta y fueron descubiertos muy cerca, y sus padres no llegaron a temer por su seguridad. Sin embargo, en un 32 % de los casos, los padres acabaron llamando a la policía. Además, dos de cada tres informaron que sus hijos habían escapado por los pelos de un accidente de tráfico y un tercio informó que escaparon de milagro de morir ahogados.

Los motivos de estas huidas o fugas pueden tener muchos motivos, algunos pueden estar relacionados con aburrimiento, un problema sensorial, ansiedad o pánico. Entre otros datos los padres eligieron una serie de motivaciones que ellos consideraron las más importantes. Las cinco más relevantes fueron:

Sencillamente le gusta correr o explorar

Quiere ir a un lugar que le gusta (por ejemplo el parque)

Trata de escapar de una situación que le provoca ansiedad (Exigencias escolares)

Sencillamente busca uno de sus intereses preferidos (Por ejemplo, si le gustan los trenes se dirige a las vías del tren)

Intenta huir de una situación que le desborda sensorialmente (Como el ruido)

Muchos niños con CEA presentan comportamientos inadecuados, como auto-agresiones, agresividad, frustraciones o inflexibilidad. EL 57% de los padres dijeron que la mayor cantidad de fugas se daba relacionada con algunas de las conductas impropias. A su vez, el stress causado por el riesgo de fuga provocaba problemas de sueño en el 40% de los padres, que pensaban que el niño podía escaparse por la noche, mientras que el 62% de las familias restringían sus actividades fuera del hogar para prevenir el riesgo de fuga, con el consiguiente aislamiento social de la familia.A pesar de la gravedad y peligrosidad de estas conductas, el 51% de los padres nunca recibió ningún tipo de asesoramiento u orientación sobre este tipo de comportamientos. Un 14 % de los padres recibió este asesoramiento por un pediatra y un 19% por parte de un profesional de salud mental.

Estos resultados preliminares nos alertan de que los peligros de que un niño con CEA (Condición del Espectro Autista) se escape son bastante altos, y que aproximadamente la mitad de las familias han informado de algún tipo de fuga de sus hijos, y dadas las características de estos niños y su corta edad, el riesgo al que se exponen es muy elevado, generando en las familias una tensión añadida y aumentando su aislamiento social por el miedo a que el niño se escape.

Cuándo un niño con CEA (Condición del Espectro Autista )se escapa, se pierde, y estamos informados de tal situación y de su condición , el abordaje ante tal situación, siempre tiene que ser amable, acercarse suavemente, tratar de lograr su atención con algo de su interés, esto es importante, que sus padres informen que le gusta al niño. No hablar demasiado, puede ser que no te entienda, que las palabras lo abrumen y confundan. Estar tranquilos y atentos ante cualquier comportamiento. Si su vida corre peligro intervenir para evitar tal situación. Lo importante es la paciencia y el amor que se brinde hasta el reencuentro con sus padres o familiares.

El conocimiento y la información hacen posible una sociedad más inclusiva.

      TEA Padres Concordia