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CONCORDIA, Entre Ríos   Miercoles, 19 Junio 2013 13:04
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  NOTAS CIUDADANAS
 
19-05-2012

 
Respetar los monumentos

Leía, no hace mucho, que en Buenos Aires hay galpones llenos de monumentos acumulados para su arreglo, por el deterioro que les han producido y no me extraña, porque si al pasar por la plaza 25 de Mayo ya veo los destrozos que causan las patinetas y bicicletas que suben a la base del monumento a San Martín, a pesar de todas las recomendaciones que se dan a padres y chicos para no hacerlo más, igual continúan , qué no pasará en Buenos Aires con tantos habitantes y hermosos monumentos en calles y plazas.
Las medidas que debieron tomarse oportunamente cuando el avance de los chicos con sus patinetas en la Plaza, en pleno centro, dejándolos seguir como dueños y señores del lugar, no se hicieron, ahora el mal ya está , dificil de arreglar y a un costo prohibitivo para las arcas municipales. Cuando «El Heraldo» comenzó a llamarles la atención, el daño siguió imperando y las autoridades brillaron por su ausencia. Porque asi como el monumento en la Plaza 25 de Mayo encuentro mástiles, casas, edificios hermosos maltratados por la ignorancia y el desinterés. No hablemos de la impotencia de los comerciantes o de un dueño de casa, que recién ha pintado su frente, que escriben con aerosoles o hacen grafitis. El amor, los corazones, las alas para volar ¡son las que hablan realmente de ese amor!, ¡así lo demuestran!
«Te amo Julia»; «Te adoro Juan». Más fácil es decirlo al destinatario personalmente que hacerlo, como en las paredes del Centro de Arquitectos, que siempre ostentan alguna leyenda, a pesar de que viven quienes lo habitan, retocando su pintura.
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Es fundamental realizar una intensa campaña, en las escuelas, en los hogares, acerca de la importancia de cuidar no solo los monumentos históricos. Si no insistimos con ese respeto, los chicos es muy difícil que logren valorarlos. No recuerdo nada mas vergonzoso, para mi Patria, que los grafitis en el Monumento a los dos Congresos, tiempo hace. Posteriormente arreglado han tenido que poner rejas (en Buenos Aires) como asimismo a cuantos hay en la Capital) como una forma de preservarlos.
Cómo será la depredación que sufren los monumentos, que los horarios para visita, han sido acortados para evitarlo.
El Cabildo, por ejemplo tiene un horario muy corto para las visitas de las escuelas de otras provincias. Es un serio problema que los aqueja; en una charla con la directora del Museo, argumentaba esto cuando otro funcionario me explicó cuál era la real dificultad.
Desde hace unos años, el edificio del Cabildo solo está abierto al público por la tarde, ya que son muchísimas las escuelas que no pueden recorrer las históricas salas, dada la gran cantidad de chicos que concurren.
Se intentaba, no sé ahora, poner turnos a las 9 y 10 hs, con 3 guias más. Recibían hasta ese momento de martes a viernes de 12:30 a 19 y los domingos de 15 a 19, con visitas guiadas a las 13, 14, 15 y 16 hs. Esto significaba que solo podían asistir unas 40 delegaciones escolares por mes, teniendo en cuenta que los lunes, días de clases, las instalaciones de museos permanecen cerrada.
La falta de personal es una de las razones de la limitación de horas por visita, pero por más que el Museo permaneciera abierto de lunes a lunes (me aclararon) y durante todo el día, no alcanzarían las horas para todas las escuelas que lo visitan. Por lo tanto quienes planifican una excursión, háganlo con tiempo y solicitando turno, pues no se permite que haya mas de un grupo escolar por visita, ya que es museo chico y los alumnos no tienen demasiada conciencia del valor del patrimonio que se expone.
«En general, dijeron, el público es depredador y tenemos la responsabilidad de conservar estos tesoros en buen estado».
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El Cabildo fue declarado Museo el 30 de mayo de 1933 fecha en la que también se creó el Museo. En sus salas que impresionan por lo pequeñas, pisos de piedra, muebles incómodos y antiguos, se pueden observar alguna de las imágenes que rodeaban la Plaza de Mayo, actual, asi como obras y objetos relacionados con el funcionamiento diario del Cabildo. En las galerías se exponen rejas y puertas de los siglos XVIII al XX.
No pensemos solamente que la educación servirá para el futuro de cada niño. Enseñarles a respetar la ciudad y su edificación, es un deber y de que les da el derecho también de mostrar lo que forma su Patria. La educación es básicamente una inversión que brinda mayores beneficios que cualquier otra; es lo que hace posible el progreso de comunidades, países y continentes. Es la forma más efectiva de invertir en la defensa de una sociedad.
Todos los colegios deberían unirse, en una alianza para darles o enseñarles este tipo de educación a los niños concordienses.
Bien podrían las escuelas técnicas hacer pequeños letreros en madera, que digan: «cuide los bienes de la ciudad». «No salte sobre los mármoles que se destrozan», de la misma manera que he visto en canteros y macetas, carteles que dicen: «Recuerda que no soy cenicero», porque es clásico de los también depredadores sanitarios, tirar los cigarrillos en las macetas de las oficinas.
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Podemos cambiar las cosas, hacerlas, no proyectar solamente y dejarlas en el futuro. Terminar con aquello de «vamos a. . .» cuando es tan fácil llegar a crear una obligación, algo que no se olvide con el correr de los años, tan fácil como ponerse una escarapela argentina, que ya ni siguiera eso hacen.
Los monumentos son nuestra efigie histórica. Las paredes y monumentos de la ciudad no tienen por qué mostrar la falta de educación de sus ciudadanos, podemos tener un alto índice de desocupación, pero no también el de educación y decadencia de una ciudad.
Hasta otro día
MINGUET