Para quienes me acompañan en el tiempo

Llegó una tarde a mi mesa, siempre llena de papeles y figuritas como si siguiera siendo maestra en lugar de periodista. No lo conocía, pero el hombre me dijo un nombre, un apellido y, mi cerebro, el del tiempo viejo, me golpeó y pude decir el sobrenombre ¿Pina Loretto?
¿Se acuerda de ella, señora?
Sí, era tipógrafa del diario de mi padre.
El hombre se sorprendió. Sí, efectivamente. Y llegó la historia.
-- «Sabe, señora, ella llegó al diario La nota, de su padre, que estaba en ese entonces en calle Entre Ríos, en los altos de la tienda La Victoria y la imprenta estaba en calle 1º de Mayo, en los galpones de los Rovira, ahí estaban las máquinas.
Recordé todo, en esos altos vivieron después los Vélez Crespo y después los Yelin.

Este hombre me cuenta que aquella «Pibita» como le decían en el diario cuando entró a trabajar, porque era muy jovencita, cumplió 100 años, en Villa Ballester donde vive, rodeada de toda su familia.
-- «Fui a verla señora y estuvo recordando a toda su familia, porque está muy lúcida.
Somos de ascendencia italiana, Andrés Loretto, casado con Josefa Rossi, italianos, con 8 hijos. Era familia muy adinerada en Paraguay tenían yerbatales, transportaban en 3 barcos propios, pero ellos vivían en Concordia, donde también tenían muchas tierras. Uno de los hijos: José, nació en esta ciudad, porque su madre ya venía embarazada de Italia.

Josefa Loretto, la tipógrafa que cumplió los 100 años en Villa Ballester vivió en el barrio de las calles Leguizamón y Castelli. Josefa Loretto se casó con Bichel (f) recordó su vida en el diario «La Nota» y su gran lucidez, me cuenta el visitante, hizo que recordara cosas de cuando trabajaba allí. El día que murió Carlos Gardel, en el accidente de avión, evocó, la hora que llegó la noticia ya no había espacio, entonces su padre le ordenó que eliminara un aviso y pusiera allí la noticia. La mujer de los 100 años le contó -dice el hombre que don Arturo (mi padre) tenía un hermano que venía de Salto, Enrique Mouliá y venía a Concordia a hacer notas, que es cierto. También había trabajado con Agapito Méndez en su diario. ¡Si viera ahora cómo se arma un diario!
El hermano Horacio Loretto recibió un día la orden de mi padre: «Enseñale a Sarita (mi hermana menor) a jugar a la pelota a paleta, porque se pasa andando en bicicleta». Cosa que es también cierta, lo que atestigua que esta señora de los 100 años tiene muy frescos sus recuerdos. «Mi tío me contó, en esta fiesta, de ella, que él cruzaba la Plaza 25 de Mayo cuando lo mataron a su papá saliendo del Banco Nación. Pibita, la tipógrafa del diario de mi padre evocó en su fiesta de los 100 años, la vida en Concordia y su trabajo y también a sus amigos del barrio donde vivió, en Leguizamón y Castelli: familias Casella, Castillo, Rodríguez, Videla. Las nombro porque sé que le han prometido esta nota de sus 100 años y sus antiguos amigos puede ser, que si viven, la recuerden. Le decían «Chepa».
En esta espiral del tiempo, escribo, sabiendo que se sentirá feliz, porque aún la pueda recordar, aquella gurisita que la conoció, hoy ya una mujer periodista, con años que la acercan a los suyos.
Hasta otro día
MINGUET