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Fecha de emisión de correo de lector: 9 de Octubre de 2019

“EL ALBERTISMO” ¿UN NUEVO EUFEMISMO POLÍTICO?

Escrito por:
Ricardo Monetta

Mientras que la Argentina sigue a la deriva, buscando sin éxito, alimentar a la mayor parte de los pobladores, y su lugar en el mundo, los candidatos utilizan el hambre y la pobreza como encarar una solución que se presenta como urgente.

El “macrismo”, a través de una desenfadada afirmación, de que su gobierno no produjo ni hambre ni pobreza, sino que solo la visibilizó, y su adversario político trata de enunciar los postulados o las decisiones que tomaría en caso de llegar a la presidencia.-

En esa frenética búsqueda todo dirigente político, sueña con su propio “ismo” que trascendiendo y superando otros liderazgos arraigue en la historia. Algunos de esos “ismos” políticos, tienen antiguas raíces (radicalismo, peronismo, comunismo, anarquismo, socialismo etc.) Otros mas recientes confían que los pliegues de la historia le permitan trascender sus momentos de poder y gloria haciéndolos menos perecederos, como el kirchnerismo, cristinismo, macrismo. A esta última categoría se incorpora el “albertismo”, como un modo de darle continuidad a esa coincidencia de razones que ubicará a Alberto Fernández en la cúspide de la administración estatal del país.-

La pregunta es: ¿Qué cualidades o condiciones rodean a este personaje para disputar ese lugar, y cuáles son sus posibilidades para pasar de ser un protagonista más del “peronismo” o del kirchnerismo, o del cristinismo, a tener vuelo propio y compartir el podio con sus predecesores?.- Fue el propio Sergio Massa, que después de sumarse a la Alianza Frente de Todos, quien colocara en el escenario político la idea del “albertismo” como una forma de identificación del futuro presidente, su política y su forma de agrupamiento. Lo más significativo es tratar de establecer qué es lo que pretende hacer, con quiénes aspira a realizarlo, cuál es en ese destino, su competencia y las posibilidades de llevarlo a la práctica.- En cuanto a sus pretensiones está claro que no piensa modificar sus prácticas anteriores, todas guiadas por el más absoluto pragmatismo.- Siempre surfeando sobre olas de un nacionalismo cercano a un peronismo con posiciones cercanas a un progresismo.-Luego de militar en distintas presidencias como funcionario, coordinó el “Grupo Calafate”, donde se abrió paso en la política mayor. Por eso la Jefatura de Gabinete fue el premio, pero su amistad con el Grupo Clarín la razón de su separación. Después de navegar en aguas con “masistas y randazistas”, restableció vínculos con Cristina, que luego en una jugada que descolocó al arco político lo eligió para el cargo máximo.-

Nada nos indica que Alberto sea el protagonista de giros drásticos o políticas extremas.- Habrá que ver si su actual posición tolera el pragmatismo de esas respuestas “moderadas”, fundadas en un justicialismo tradicional, próximo a la social-democracia actuando en condiciones límites.-Justamente esas posiciones fueron valoradas por la ex-presidenta para colocarlo en el lugar que ocupa. Desde allí serviría y sirvió, como puente con una buena parte del peronismo no kirchnerista, y también de la sociedad que dudaba de ella. Los gobernadores, que en su mayoría dudaban de su posicionamiento electoral, encontraron un lugar mas confortable.-La bronca de Mauricio Macri que había concitado por el advenimiento de Sergio Massa al Frente de Todos quedó expresada en las urnas del 11 de agosto.- Con esa carta de triunfo comenzó a florecer el “albertismo”.- Esa “moderación” del peronismo tradicional encuentra en los gobernadores sus principales protagonistas.- Los mayores aliados del “albertismo” ya no serán la juventud o los sindicalistas, sino el poder territorial de los gobernadores.-

El “albertismo” constituye entonces un proyecto de síntesis entre peronismo, kirchnerismo y cristinismo, bajo las condiciones de la realidad actual. Los escenarios son distintos de hace algunos años. Obviamente su mayor problema será dar una respuesta a esta dolorosa situación socioeconómica y financiera de un país con hambre, desocupación récord, y default. Pero mirando por encima del escenario, le sigue la omnipresencia de Cristina, su historia, que no es poca, y las expectativas de sus seguidores transmitidas mas allá de la voluntad de los mismos, en una presión que demanda respuestas inmediatas.-

Por el momento no creo que Cristina tenga la voluntad de confrontar con el “albertismo”. El peso político que supone ser la “dueña” de los votos, la presencia de más de 70 legisladores del kirchnerismo en Diputados y su control del Senado por su condición de presidenta del cuerpo, y la capacidad movilizadora por su fuerte poder de convocatoria, le dan el peso específico a la hora de tomar decisiones en el gobierno. Es mucho mas lógico suponer que deje la responsabilidad en las espaldas del futuro presidente de dar las respuestas centrales a los problemas, y luego observar el resultado de las mismas.-

Es posible pensar que las elecciones de medio término, dentro de dos años, sean el punto de definición sobre tales actitudes.- El tiempo será testigo.