CORREO DE LECTORES

Una mano no se le niega a nadie

Escrito por:
Pablo Sánchez

Es una frase muy nuestra. Habla de generosidad, de entrega, de ser solidario. De no mirar para otro lado, frente a la necesidad del otro. Y pensó justamente Guido Adente, un joven estudiante de la UTN, cuando llegó el pedido de una prótesis (una mano) para Julieta, una nena rosarina de 8 años.

Guido está trabajando con la impresora 3D, que posee la facultad, él realizó la impresión desde allí se contactaron con Atomiclab, una ONG que propone realizar prótesis para personas de bajos recursos, usando la tecnología mencionada. El material cuenta Guido “lo conseguimos a través del Licenciado Martín Azzola, responsable de la Unidad de Vinculación Tecnológica de la UTN. Y lo consiguió con los colores que quería la nena: blanco y rosado”.

Un milagro de la ciencia y de esos corazones generosos, que comenzaron a dedicar tiempo, capacidad, esfuerzo y mucho cariño para hacer realidad esa frase que menciono al comienzo, que encierra una vocación de servicio inmensa, como la de Guido, Martín y la UTN.

Cuando uno piensa cuánto egoísmo hay en el mundo, o mejor dicho, ¡cuántas personas egoístas existen, que niegan su mano a quien la necesite, sólo por acaparar más, por tener más, valoramos más gestos como éstos, de personas jóvenes, y lo digo con orgullo, concordienses que provocaron la felicidad de esa nena que sueña con ser tenista, que al probar su linda mano, con sus colores preferidos, lo primero que hizo fue agarrar una pelota de tenis. Fue un momento de emoción, de alegría y para Guido, Martín y los que colaboraron, la satisfacción del deber cumplido. Un deber que en realidad fue un milagro de amor servicial.

La UTN Concordia se sumó al Programa Embajadores de Atomiclab, (www.atomiclab.org) en esta página de internet, se deben solicitar las prótesis, ellos poseen los planos para realizarlo y hacen los contactos para llevar adelante la entrega.

Estas son las noticias que nos alegran el alma, que nos saca de esa angustia que como sociedad vivimos, y nos da la certeza de que, habiendo jóvenes como GUIDO, MARTÍN E INSTITUCIONES que piensan y trabajan por el prójimo, la esperanza de un mundo mejor y una sociedad más humana es posible.

Como cierre de esta nota, solo le pido que imaginen la sonrisa grande, agradecida de Julieta la nena de 8 años, apretando con su mano una pelota de tenis. Será una caricia para el corazón de cada uno.