CORREO DE LECTORES

UNA MUJER SINGULAR

Escrito por:
Gladys E. de Siburu

Ella no medía 90 – 60 – 90, su estatura era más bien baja, pero en cambio dentro de esa cabecita cubierta de ondeados cabellos albergaba un cerebro privilegiado y entre pecho y espalda un corazón pleno de ternura que latía empujando con fervor la vitalidad propia de los seres que nacieron para hacer el bien en grado superlativo.

En este día de la mujer he querido recordarla como se lo merece querida Sara Neira, maestra de alma, luchadora incansable.



No haré uso de mis escasos recursos narrativos para poner sobre el tapete del tiempo todos sus logros conseguidos; solo citaré uno de ellos, quizás el más importante y me estoy refiriendo a la labor excepcional que realizó allá por el año 1950 para poner en marcha el banco de estreptomicina un medicamento costoso, antibiótico destinado al tratamiento de la TBC (tuberculosis) para de ese modo conseguir el alivio de quienes la padecían, en muchos casos de llegar a su curación.

Cada día que transito por las calles de Concordia, que entro a algún negocio o a un centro de estudios, a un hospital, a un comedor comunitario etc., y observo situaciones que provocan hechos positivos o negativos me parece ver su figura gentil con la gracia propia de la Andalucía de sus antepasados, expresando la palabra exacta para elogiar lo bueno y con delicadeza la crítica constructiva para mejorar lo que no está como corresponde.

Querida Sara Neira, Chila como te llamaban cariñosamente, me parece verte mirando todo con el interés propio de la periodista de la vida. Entonces con nostalgia repito en voz baja, casi como un susurro “LO QUE VI AL PASAR, LO QUE VÍ AL PASAR”.