CORREO DE LECTORES

Fecha de emisión de correo de lector: 6 de Febrero de 2019

LA CRIANZA DE HOY…

Escrito por:
Adolfo Daniel Badaracco

A sus hijos no les exija nada. No les ponga ningún límite. No sea autoritario ni padre castrador de su creatividad. Sea compinche, cómplice de sus ocurrencias. Sea canchero, piola. Vaya a la toma del colegio y apoye la profundización de las medidas y que también corten las calles. Saque pecho y cuéntele con orgullo que en su época armaban bombas molotov como si fueran sándwiches y que los más valientes mataban policías. Si 40 pibes toman el colegio a la noche y lo decide una reunión de 200 sobre un total de 2.200 alumnos explique que la asamblea es soberana y que se deben acatar sus decisiones si no quiere ser carnero, traidor o botón.

Dígale que esa es la verdadera democracia, la democracia directa. Fomente que su hijo no respete una sola regla.

Que se burle en las normas de convivencia y de la ley. Si está en contra del pensamiento religioso porque lo considera un opio de los pueblos, incítelo a que profane los lugares y elementos sagrados para millones de personas y que no sea tibio. Que intente prender fuego a la iglesia más antigua y hermosa de la ciudad. Que utilice los bancos de madera para eso. Que orine y ensucie el altar y que no se olvide de pintar alguna genialidad del tipo: “La única iglesia que ilumina es la que se prende fuego”. Si su hijo no tuvo el coraje de participar, que por lo menos no sea buchón.

Que sea buen compañero y oculte el nombre de los responsables. Comente con sus amigos lo genial y vanguardista que es su hijo. Confiese que tiene ganas de fumarse un porro con él. Que el otro día le robó plata de su billetera, pero usted se hizo el idiota para no hacerlo sentir mal ni frustrarlo. Usted sabe que chupa un poco, tres o cuatro noches por semana, pero que eso es parte de la vida. ¿O vos nunca te pusiste en curda?

Dedíquele tiempo a su hijo. Ayúdelo para que complete su postgrado en transgresión. No se quede en el chiquitaje. Ofrézcale cocaína. Hay que probar de todo en la vida. Si rompe su teléfono celular, cómprele un Ipad. Si se olvida el Ipad en un boliche, mándelo de vacaciones a la India. La meditación ante todo. Si no estudia tenga una actitud comprensiva. ¿O vos nunca te llevaste una materia?

Ni se le ocurra mandarlo a laburar, como le aconseja el troglodita del abuelo. Bastante tiene con la play que aun no puede dominar. Vaya al colegio y pregunte porqué persiguen a su hijo. Denuncie al rector por reaccionario y autoritario. Delante de su hijo diga que los profesores son unos inútiles y unos ignorantes.

Y que no saben comprender que su hijo es un superdotado. Amenace a la profesora de historia. Si puede métale un cachetazo ejemplificador. Dígale a su hijo que es una histérica. Y ríase a carcajadas con su hijo. Y si la docente insiste en sus actitudes represivas, péguele una paliza brutal para que aprenda. Esto pasó en Ezpeleta y está en la tapa de un diario.

Es real. Si su hijo atropella, mata y arrastra a un ciclista durante kilómetros arriba del capó del auto, juegue a fondo. Diga que el ciclista, era un padre de familia que iba bien temprano a trabajar por un lugar donde no debe transitar y que el muy turro le pegó un tremendo bicicletazo al auto de su hijo.

Si su hijo no podía estar parado y tenía más alcohol en sangre que un tonel, minimice el hecho. Mienta en todo. Vivimos en un estado burgués y capitalista cuyos pilares son el engaño y la codicia. Así que todo vale. No lea un libro jamás en su presencia, es contagioso. Tome todo tipo de medicamentos delante suyo para que el pueda observar lo fácil que se resuelven las cosas. Predique con el ejemplo.

Su hijo aprenderá más de lo que usted hace y no tanto de lo que usted dice. Sostenga que a todos los que les va bien los ayudó la suerte o algún acomodado. Y que si usted tuvo algún fracaso es por culpa de los demás, porque no se bancan su brillante coeficiente intelectual y lo envidian. Por eso lo quieren escarmentar. Finalmente, amigos, sepan que cada padre tiene los hijos que se merece.

Si no cambiamos esto el futuro del país corre un gran riesgo, porque la crianza de hoy la están recibiendo los gobernantes de ese futuro, ¿o no?.