CORREO DE LECTORES

VIBRANTES: UNA CIUDAD, UNA LEYENDA Y UNA MARCHA MILITAR

Escrito por:
María Rosario Echeverría

De paseo por nuestra historia ...


Creo que un motivo de gran orgullo para los argentinos es contar con las maravillosas marchas que tienen que ver con su riquísima historia. Una de ellas es la hermosa “Marcha de San Lorenzo”. Aquí algo de ella y sus orí-genes. Cuna de esta marcha, compuesta por el Maestro Cayetano Alberto Silva, en el año 1901 y considerada el Segundo Himno Nacional en 1902 que tiene letra de Carlos Javier Benielli, es la ciudad santafesina de Venado puerto. Varias cosas puede decirse de Venado Tuerto. Así, Eduardo Huhn en su “Reseña de Venado Tuerto” (1933), cuenta que no se sabe a ciencia cierta si fue en el Fortín Melincué o del Hinojo, donde fue criado por “milicos” un venadito guacho, pero todos están de acuerdo que una vez crecido y paciendo con otros venados y gamas silvestres en estos campos, siempre era el primero en buscar refugio en el fortín cuando los bárbaros atacaban en malón contra los cristianos.

La llegada del venado tuerto al fortín, era un aviso del peligro para los pobladores y soldados que, en la mayor parte de los casos tenían tiempo de refugiarse y defenderse contra la agresión de los salvajes. En un año de mucha sequía, el baqueano Ignacio Merlo, de Pergamino, boleando avestruces y gamas con una cuadrilla de gente de aquel paraje, llegaron a una hermosa laguna de agua permanente y, entre otros animales, mataron también al venadito tuerto. Paisanos que en otros tiempos fueron soldados del fortín, recordaron las muchas veces que el venadito los había salvado en los ataques de los aborígenes y en prueba de gratitud, dieron el nombre de “Venado Tuerto” a esa laguna. Esta versión de la leyenda del Venado Tuerto le habría sido manifesta-da por un baqueano al fundador de la ciudad, Eduardo Casey en el año 1880, cuando recorría los campos que recién había adquirido y se había extraviado en su recorrido. Al llegar a una majestuosa laguna, que despertó la admiración de todos los expedicionarios y fundamentalmente de Casey, quien preguntó la denominación al baqueano que le acompañaba: “Señor -contestó el interrogado- los cazadores de venados y avestruces le llaman Venado Tuerto y los indios también habían adoptado ese nombre para designarla”. El pionero irlandés, impresionado por el relato, decidió que, una vez subdivididas las tierras, fundaría como centro de esa colonia un pueblo con el nombre de Venado Tuerto, ciudad que fue fundada por don Eduardo Casey, el 26 de abril de 1884 y que tiene sus raíces en el seno de la pampa húmeda, dentro de la pradera más fértil del mundo.

La “Marcha de San Lorenzo”, estupenda y sobresaliente, en su letra nos dice:

                                                                                         “Febo asoma, ya sus rayos

iluminan, el histórico convento,

 tras los muros, sordo ruido

 oír se deja de corceles y de acero,

Son las huestes que prepara

San Martín para luchar

 en San Lorenzo

 y el clarín, estridente sonó

y a la voz del gran jefe.

a la carga ordenó.

 Avanza el enemigo al paso redoblado

Al viento desplegado su rojo pabellón.

- Bis -

Y nuestros granaderos unidos en la gloria

inscriben en la historia, su página mejor.

- Bis -

Cabral, soldado heroico

cubriéndose de gloria

cual precio a la victoria,

 su vida rinde haciéndose inmortal.

Y allí, salvó su arrojo

la libertad naciente

de medio continente

¡Honor, honor, al gran Cabral!

                                                                                                                                                                 Y para seguir pensando: “Los pueblos no se comprenden entre sí, sino a través de la cultura”.