CORREO DE LECTORES

LA PAZ: UN VALOR QUE DEBEMOS PRESERVAR

Escrito por:
María Rosario Echeverría

En principio entiendo bueno destacar que la PAZ se encuentra también en las pequeñas cosas. Y nosotros resultamos ser muchas veces sus protagonistas cuando, por ejemplo, nos esforzamos por mantener el entendimiento entre los seres humanos a través de lindas relaciones y un trato habitual lleno de cordialidad. No debemos olvidar que tanto podemos sembrar la semilla de la paz o de la violencia, según nuestro accionar sea solidario o violento, amoroso o agresivo, bueno y respetuoso o malo y grosero.

Tampoco debemos perder de vista nuestro trato con los animales, las plantas y en general, con el medio ambiente. No debemos poner en peligro el equilibrio de la tierra, sagrada obra de la creación pues en ello va mucho de lo que dejaremos de herencia a nuestros hijos así como nuestras costumbres.

Es innegable que atentar contra la Paz es como caminar hacia nuestra propia aniquilación. Todo lo que hagamos en favor de ella y del don supremo de la Vida siempre resultará para nosotros muy beneficioso.

El inefable Mario Bravo es autor de una sencillísima y también profunda canción en la que nos puntualiza:

CANCION DE LA PAZ

Duermen los niños en sus cunas,

las buenas madres velando están.

¡Duermen los niños! ¡Sueñan los niños!

Esa es la Paz.

Cantan los niños en la escuela,

 vuela en los aires coro jovial.

¡Cantan los niños! ¡Juegan los niños!

Esa es la paz.

A la distancia en la llanura

se eleva el humo del dulce hogar,

vuelan en torno las golondrinas.

Esa es la Paz.

En los jardines florecidos

desgrana perlas el fontanal,

hay un idilio junto a la fuente.

Esa es la Paz.

Diez mil navíos frente a las dársenas,

diez mil navíos van a zarpar

por el mar vienen diez mil navíos.

Esa es la Paz.

Por los senderos en tumulto,

los campesinos viene y van,

pasan cantando los campesinos.

Esa es la Paz.

Vibra la vida en las metrópolis

destruye y crea sin descansar

¡Vibra la vida! ¡Triunfa la vida!

Esa es la Paz.

Y en las aldeas y ciudades,

y en las montañas y en las campiñas

ninguno falta, todos están:

están los viejos y los jóvenes,

están los hijos y están las madres.

Esa es la Paz’’

Pienso que es esta una canción de contenido simple, de gran valor y actualidad y también, que nos lleva a decir: ojalá que nadie de nosotros ahogue con sus actos el grito de: ¡Viva la Paz!