CORREO DE LECTORES

Los Magos llegaron donde nació Jesús

Escrito por:
Pablo Sánchez

Unos magos (sabios) llegaron desde Oriente a Jerusalén, buscando al “Rey de Israel” recién nacido. Lo encontraron, acostado en un pesebre, envuelto en pañales. Bajaron de los camellos y con ellos los regalos que traían para ese pequeño: oro, incienso y mirra. Son los regalos que significaban la realeza; y el incienso y mirra sustancias aromáticas.

Es decir los magos existieron, llegaron y fueron de los primeros en adorar a Jesús. Y se retiraron a sus pueblos, seguramente muy contentos.

Lo que quizás no vieron tan claro, es que fue Jesús, el Hijo de Dios, el que se dejó encontrar por ellos.

Y fue una estrella, señal del cielo, la que guió sus pasos, hasta el pesebre de Belén. Porque lo lógico sería, buscar a un rey en palacios, castillos o mansiones lujosas, pero Dios inspiró su búsqueda hacia un lugar pobre, casi sin nada. Porque “Éste” era el rey del amor, el rey que venía a traernos un reino de Justicia y Paz.

Queridos Magos, este 6 de enero, yo quiero pedirles, que traigan para todos los hombres y mujeres de mi pueblo y el mundo, el deseo de buscar a Dios. Que todos, pobres, ricos, poderosos, gobernantes, líderes políticos, sociales y religiosos, se dejen guiar por la estrella que guió a los magos hasta el Rey de Reyes, al Señor de Señores. E inclinando sus corazones ante Él, comiencen a descubrir lo que es vivir en el amor, sin egoísmo. Y esa luz que viene desde el cielo, ilumine sus mejores sentimientos, que los lleve a construir un mundo más justo, más humano.

Entonces a ningún niño le faltará un juguete, en ningún hogar faltará el pan de la mesa, en ningún hospital faltará medicamentos y en ninguna familia faltará el amor.

Queridos magos, los “herodes”, que quieren matar a Jesús siguen existiendo, pero nosotros, la mayoría buscamos el bien, no teman guiarnos hasta Dios. Ese Dios que se hizo frágil y humano para iluminarnos, compartiendo nuestras angustias, sufrimientos, alegrías y esperanza. Lo necesitamos. Por favor llévennos hasta Él.

Mientras tanto, seamos cada uno de nosotros un mago que lleva su juguete a ese niño que muy ilusionado espera el amanecer de cada 6 de enero.