CORREO DE LECTORES

¡BIENVENIDO, Año 2019!

Escrito por:
María Rosario Echeverría

En estos tiempos de comienzos de un nuevo año, parecería que al disponernos a leer, preferimos que esa lectura nos inunde el alma de cosas lindas, humana y exquisita.

Pero no es muy frecuente encontrar algo de eso para leer. Pero, y lo digo muy satisfecha, encontré un texto que me gustó mucho y es esto: “Existen hitos en la vida del ser humano, instantes únicos que cuando no se experimentan lo dejan con una sensación de vacío, truncado, imperfecto.

Ese llorar en el regazo de la madre; la sensación de seguridad y protección que inspira el padre; el asombro de la noche de reyes; el primer cigarrillo y la primera novia; la emocionada instancia de alzar al hijo en su primer grito. Emociones, lágrimas o porciones de felicidad que cuando son. fallidas o anuladas aguijonean un trauma.-

También existen rituales, ceremonias que no sólo influyen en el espíritu de cada persona, sino que es vital vivirlas para no sentirse incompleto.-

Por eso temo a este presente feroz que transita desinteresado del alma y los sentimientos y despectivamente tilda como anacrónico o inútiles ciertos actos que nos legaron los tiempos y que conforman momentos que se marcan en el “siempre” de la existencia.-

En una nota sobre modas leí: “... Si hay un vestido entre los vestidos, es el de novia, que indefectiblemente aspira a ser único ...”. Sin duda cada mujer, aún aquella que lo niega, siente profundamente ese momento que es irrepetible e irreemplazable.-

Esa instancia llena de romance, de pureza, de blancura, música y atrio. Una hora lánguida y nerviosa, llena de sensibilidad y ternura, que marca un recuerdo imborrable que toda mujer debería experimentar.-La tradición basando un acto que más allá de la legalización de un vínculo es un augurio, un entorno, un anhelo.-

Sería doloroso y muy triste que alguna vez este avance científico y materialista cancelara la hermosa costumbre de la boda y los trajes de novia.Que repitiera su exterminio como lo hizo con momentos que tanto nos acercaban al interior: las serenatas, las vueltas del perro en las plazas, los balcones de malvón y la confidencia de ese zaguán que se inundaba en promesas y juramentos que quedamos frente a la exactitud y la precisión. Que no hubiera lugar a los asombros, ni sucesos que puedan enternecernos hasta erizarnos la piel.-

Que de pronto todo aquello que no otorga un rédito o un resultado material, lo tacháramos por vano, frívolo o inútil.-

Que se decreten como delitos las ilusiones, los sueños y las dudas, que son vitales en el ser humano.-

Tiempo de tules, tocados, rasos y sedas, campanas y marcha nupcial.

Abrir la puerta a una quimera entre dos, cambiando anillos y mirándose dulcemente. Aunque la vida ponga obstáculos más tarde”.-

Se insiste en que “soñar no cuesta nada”.

Y es hermoso soñar.

Hagámoslo, entonces. Agreguémosle otra cucharadita de azúcar a la la vida.-

No le sobrará.-