CORREO DE LECTORES

3 de diciembre: UNA NOBLE PROFESIÓN

Escrito por:
María Rosario Echeverría

    Lo expresa un dicho popular: “una mano lava la otra y las dos lavan la cara”. Así también en el aba­nico de profesiones que ejercen los seres humanos, to­das y cada une son necesarias e importantes.

Pero hay una, la del médico, que tal vez sobresalga por su pe­so y entrega. Está íntimamente relacionada con la sa­lud. Salud del cuerpo que muchas veces se prolonga hasta el alma.

En ocasiones somos reales culpables de maltratarla, de no valorar y cuidar la buena salud. En otras, no es así, pero, lamentablemente, nos ago­bia la triste realidad de padecer sintiéndonos enfer­mos. Por lo general recurrimos en principio al rezo, comunicación sana, íntima, especialísima que nos vin­cula a Dios en la expectativa de mitigar el sufrimien­to. Surge también la figura del médico quien, ejerciendo su noble profesión, enfrentando a la enfermedad “codo a codo” con el paciente, minimiza el dolor, lo alivia, ayuda a sobrellevarlo.

Se convierte en un ser de relieve destacadísimo en nuestro existir. Y, merecidamente, den­tro del calendario, tiene “su” día. Es el 3 de diciembre, “Día del médico”.

Con gran afecto saludo en su día a estos abnegados profesionales que ejercen con dignidad esta delicada actividad, con amor al prójimo, ese prójimo que lo ne­cesita y mucho, para disfrutar del maravilloso don de la vida.

                                                                                                                                                                     De modo especial va mi saludo y reconocimien­to a mi médico de cabecera, el doctor Luis María Mar­tínez Gil, un ser humano excepcional, todo corazón.