CORREO DE LECTORES

Día del Médico

Escrito por:
Gladys E. de Siburu

En este día es bueno recordar a los médicos que dejaron en nuestra ciudad su imborrable impronta, demostrada en los hospitales públicos, centro de salud, policlínicos gremiales, sanatorios, etc...

Su gran capacidad profesional y sobre todo su calidez humana. Hoy ya no están entre nosotros, pero sus huellas permanecen por siempre en el eterno transitar por el camino de la salud.

Algunos de ellos fueron:

Dr. Néstor R. Garat (el rubio para sus íntimos) calificado cirujano general, al regresar a Concordia no solo venía con su título bajo el brazo, también traía en sus manos prodigiosas novedosas técnicas quirúrgicas que puso al servicio de sus pacientes sin distinciones de clases sociales ni económicas. Falleció joven con solo 59 años, ese día unos de sus amigos más fieles, el Dr. Carlos SIBURU (bioquímico) dijo: “Con la partida del Rubio se han perdido sus mejores diez años venideros de su actividad quirúrgica”.

Dr. Juan Tomas Florenza (el Tuno para sus amigos, Florencita para sus pacientes). Ejerció la medicina poniendo de manifiesto su empatía y excelente relación humana.

Dr. Carlos Sauré reconocido cirujano. Dr. Pedro Sauré gastroenterólogo, fallecido hace pocos años.

Dr. David Pitashny, otorrinolaringólogo, en el hospital Flipes Heras puso su mayor empeño y dedicación, acompañados por sus apreciadas enfermeras entre ellas Felisa Sabaño y Ester Cantero, y de la colaboración de Sor Francisca superiora de las Hermanas Pobres Bonaerenses de San José, ella llevaba las estadística y el control de los turnos. Además el Dr. Pitashny fue un distinguido profesor de la Cruz Roja Argentina filial Concordia. Otros que se destacaron en la misma especialidad fueron el Dr. Héctor Pisani y Lorenzo Smaldone.

Dr. Juan Fagalde, neumónologo, puso en marcha el continuo control y seguimiento de los afectados por patologías respiratorias, en especial TBC (tuberculosis), sobre todo en los niños, insistiendo con la vacunación BCG, como prevención y además el control rayos x de tórax.

Dr. Ricardo Burgos. neumónologo de gran actividad en el Sanatorio Concordia, hospital Felipe Heras y Regimiento 6 de Caballería.

Dr. Guillermo Ríos, promediando el año 1960, regresó a Concordia con todo un cúmulo de conocimientos que puso a la obstetricia concordiense como lugar de consulta respetada y reconocida.

Dr. Juan Popelka (el Juanjo). En el Policlínico Ferroviario Concordia donde ejerció la jefatura de maternidad y ginecología, puso todo su empeño y conocimiento en bien del servicio.

Ellos, jóvenes, activos y dedicados, continuaron con esmero el camino trazado por sus antecesores, doctores Ruibal, Novello, Nocceti entre otros.

Dr. Carlos María del Cerro, cirujano. Pediatras: Dr. José Leivovich, Dr. Mario García Maciel, Dr. Juan Carlos Ponce, Dr. Roberto Delgado, Dra. Gladys G. de Guerrero. Todos ellos aportaron a su especialidad los conocimientos acorde con esos tiempos. De uno de ellos me referiré con especial atención, se trata Dr. Ricardo Beñatena, fue un lujo para la pediatría concordiense.

Dr. Felipe Jairala y Ernesto Capello, oftalmólogos.

No puedo dejar de nombrar a dos señores médicos que se dedicaron de lleno a ese campo de la medicina que es la anestesiología, donde se le reconoce como (Los ángeles ingorados de los quirófanos), fueron ellos el Dr. Egio V. Antoniutti, persona sobria, serena, un caballero en todo sentido. Dr. Gumersindo Rojas, sencillo, comunicativo, siempre agradable en su trato, ambos muy capaces dejaron entre sus colegas y todos aquellos que les conocimos profundas huellas de afectos y respeto.

Por último citaré al Dr. Ricardo Rovira, quien nos dejara hace muy poco tiempo, excelente traumatólogo, renovó con sus conocimientos, que puso al alcance de quienes los requerían, toda la cirugía traumatológica concordiense. Serio, seguro, exigente, parco, de pocas palabras, para él lo primero eran sus pacientes, tuve la oportunidad de ejercer a su lado mis conocimientos de enfermería, no tenía ni horarios ni tardanzas, sabíamos que contábamos con él en todo momento. Desde ya pido disculpas porque seguramente muchos habrán quedado en el tintero de la memoria. Solo me resta desearles muy feliz día del médico y que Dios los colmes de bendiciones.