CORREO DE LECTORES

EL CONICET AL BORDE DE UN ATAQUE DE NERVIOS...

Escrito por:
Por Ricardo Monetta

El conocimiento científico, es la estructura más importante que tiene un país para poder instrumentar políticas de desarrollo sostenido. Los países que ignoran esta premisa quedan prisioneros de la Historia del subdesarrollo. En nuestro país luego de un continuo avance en dicho conocimiento, empieza a “sufrir” el impacto de políticas de negación a ese conocimiento por decisiones que supuestamente son presupuestarias, pero que en muchos casos se corresponden con razones de competencia internacional que molestan por la capacidad y calidad de producción de ese conocimiento. Por ej: el INVAP y otros tantos más. Nuestros científicos están ahí. Aunque Ud. no los vea. Son los investigadores argentinos que trabajan en el CONICET en silencio para un futuro mejor. Avanzando sobre lo que no se conoce. Buscando develar los misterios de la vida, luchando contra las enfermedades para encontrar soluciones que otros no pueden. Investigando nuestra decadencia. O introduciéndose en la Historia para iluminarla desde diferentes ángulos. Ya sea haciendo trabajos de campo en una villa desde el punto de vista sociológico, como cuando se estudia la responsabilidad empresarial en delitos de lesa humanidad cometidos contra trabajadores durante el terrorismo de Estado. También investigando los antioxidantes presentes en las plantas. O para revelar el mecanismo por el cual las neuronas fabricadas por el cerebro adulto se conectan con circuitos del Hipocampo que participan del aprendizaje humano. Es tan variado el espectro de investigación del CONICET que “asombra” el desconocimiento por parte de la población de su existencia.

Pero ellos están ahí. Tratando de alguna manera de mejorar la vida de la población. A pesar de políticas cuya ideología no les hace comprender la tremenda significación que tiene.

Están ahí. Aunque Ud. no los vea. Son productos excelsos de la Educación Pública. A la que todos hemos contribuidos financieramente para que se dediquen a abrir las puertas del futuro. Y vaya si lo hacen. Solo que, silenciosamente. Son, lo sepan ellos o no y ustedes también, los hijos de la ley sarmientina 1420 de la enseñanza universal, laica y gratuita, promulgada durante el gobierno de Roca un 8 de julio de 1844. Y de la Reforma Universitaria de 1918 durante la presidencia de Hipólito Yrigoyen. También de la eliminación de los aranceles universitarios, ocurridos durante Perón en 1949.

Como pasivo de su herencia, el sanjuanino dejó el condenado axioma “Civilización y Barbarie”, porque en su concepción, la civilización era el “establishment” y lo popular la barbarie. Es por eso que transmitido de generación en generación; cuando irrumpen las clases medias en la segunda década del siglo pasado o los trabajadores descendientes de los derrotados de las guerras civiles en la década del cuarenta, la educación recibida por los universitarios y egresados, obnubila y muchos de ellos en lugar de apoyar a los gobiernos populares se ponen de lado de los que supuestamente representan a la “civilización”, eufemismo bajo el cual se despliega el “establishment, que en lenguaje de esta época de la post-verdad se denomina el “Círculo Rojo”.

Y los científicos siguen estando ahí. Aunque Ud. no los vea. No están en las principales revistas, ni en los principales programas de TV. Y mucho menos en el alienante Showmatch. Ellos cuando “salen,” están en publicaciones como Nature o Science.

Están ahí, en la luminosa oscuridad de la investigación. No los mueve el afán de riqueza. Sólo el conocimiento. No constituyen empresas offshore. Su patrimonio principal está en su cabeza, no en el bolsillo. Un país maravillosos como el nuestro, pero muchas veces ingrato, tuvo gobiernos que los apaleó, en la trágica noche de “Los bastones largos” (Onganía 1966), iniciando un exilio de cuya sangría nunca pudo restablecerse. A pesar de que César Milstein logró el Premio Nobel en Inglaterra. Tuvo también un calvo ministro arrogante que los mandó a lavar los platos (Cavallo).

Hubo también un gobierno que decidió que el futuro estaba, no sólo en la soja y la minería, sino también en la ciencia y hasta creó un Ministerio a tal efecto. Y volvieron más de mil investigadores. Se encontraron con un presupuesto que por lo menos colmaban las mínimas expectativas. Pero luego “tropezaron” con un gobierno, de una restauración conservadora, promotor de un modelo agro-extractivo exportador, mixturado con la valorización financiera.

Y lógicamente sucedió lo que tenía que suceder. Se redujo el presupuesto para el CONICET, se desmantelaron los proyectos de alta tecnología aeroespacial, etc, lo que se tradujo en la “amputación” del presupuesto en Ciencia y Tecnología, en un 8,6 % y en un 7,4% en el Conicet, cuyo presupuesto lo financia el Estado en un 75%. Pero ellos están ahí. Luchando contra la carencia de elementos para investigar.

Los quieren reducir a “ñoquis”, imposibilitados de trabajar por carencia de recursos de investigación, para justificar su lenta agonía que los lleve al cierre definitivo.

Es el viejo método de convertir en culpables a las víctimas. La Ciencia, la Salud y el Trabajo, pasaron de ser Ministerios a Secretarías. Por eso mientras se ajustan impiadosamente el presupuesto a la Salud, Educación, los salarios para los investigadores, los intereses de la Deuda crecen exponencialmente de manera tal que diariamente se pagan más de $1.300 millones de pesos sólo en intereses. En tres años las famosas Lebac se llevaron US$25.000 millones de deuda en la “bicicleta financiera”. Si los científicos fueran una entelequia del mercado o fueran los especuladores de los capitales golondrinas, serían considerados, respetados y homenajeados. Mas 1.100 investigadores del mundo le mandaron una carta al Presidente de la Nación, entre ellos 11 Premios Nobel, donde sostienen que el Conicet está al borde de una parálisis y que peligran casi 10.000 puestos de trabajo científicos, 10.000 becarios doctorales y posdoctorales y casi tres mil técnicos.

Pero ellos siguen ahí. Aunque Ud. no los conozca. Entre probetas, ensayos, investigaciones sociológicas e históricas. Avanzando sobre lo que no se conoce. Libran una lucha desigual y seguirán luchando. Porque nacieron para eso. No sólo por ellos. Fundamentalmente por Ud. Por mí. Aunque la vinculación le parezca lejana, es muy estrecha. Son los que hacen un túnel en el presente para alcanzar colectivamente el futuro. No los olvide. No los deje solos

Son como el Sol, aunque no los veamos, siempre están...