CORREO DE LECTORES

ARGENTINOS, ASÍ NOS VEN

Escrito por:
María Rosario Echeverría

Sentada frente a la computadora, dispuesta a “pasear” un poquito de su mano, para mi sorpresa, surgió en su pantalla una carta que circula por la Web, supuestamente firmada por un filósofo español que tiene una muy particu­lar imagen nuestra. Señala allí cómo es a su entender el argentino arquetí­pico, diciéndonos esto:

“Los argentinos están entre vosotros, pero no son como vosotros. No in­tentéis conocerlos porque su alma vive en el mundo impenetrable de la dualidad. Los argentinos beben en una misma copa la alegría y la amargura. Hacen música de su llanto -el tango- y se ríen de la música de otro; toman en serio los chistes y de todo lo serio hacen bromas. Ellos mismos no se conocen.

‘‘Creen en la interpretación de los sueños, en Freud y en el horóscopo chino. Visitan al médico también al curandero, todo al mismo tiempo. Tratan a Dios como ‘el Flaco’ y se mofan de los ritos religiosos, aunque los Presidentes no se pierden un tedéum en la Catedral. No renuncian a sus ilusiones ni aprenden de sus desilusiones. No discutáis con ellos jamás. Los argentinos nacen con sa­biduría inmanente. Saben y opinan de todo. En una mesa de café y en programa de periodistas/políticos arreglan todo. Cuando los argentinos viajan, todo lo comparan con Buenos Aires.

‘‘Hermanos, ellos son ‘el pueblo elegido’’... por ellos mismos. Individualmente, se caracterizan por su simpatía y su inteligen­cia, en grupo son insoportables, por su griterío y apasionamiento.

Cada uno es un genio y los genios no se llevan bien entre ellos, por eso es fácil reunir argentinos; unirlos imposible. Un argentino es capaz de lograr todo en el mun­do, menos el aplauso de otros argentinos.

‘‘No le habléis de lógica. La lógica implica razonamiento y mesura. Los argentinos son hiperbólicos y desmesurados van de un extremo a otro con sus opiniones y sus acciones. Cuando discuten no dicen: ‘No estoy de acuerdo’, sino ‘Usted está absolutamente equivocado’.

Aman tanto la contradicción que llaman “bárbara” a una mujer linda; a un erudito lo bautizan ‘bestia’; a un mero futbolista le dicen ‘genio’.

‘‘Cuando alguien les pide un favor no dicen simplemente ‘sí’ sino ¿cómo no? Son el único pueblo del mundo que comienza sus frases con la palabra “no”. Cuando alguien les agradece, dicen: ‘‘No, de nada’ o ‘No’ con una sonrisa. Los argentinos tienen dos problemas para cada solución. Pero intuyen las solucio­nes a todo problema.

‘‘Cualquier argentino dirá que sabe cómo se debe pagar la deuda externa, aconsejar al resto de América latina, disminuir el hambre de África y enseñar economía en USA. Viven como dijo Ortega y Gasset, una permanente disociación entre la imagen que tienen de sí mismos y la realidad. Tie­nen un altísimo número de psicólogos y psiquiatras y se ufanan de estar siem­pre al tanto de la última terapia. Tienen un tremendo super ego, pero no se lo mencionen porque se desestabilizan y entran en crisis.

‘‘Tienen un espantoso temor al ridículo, pero se describen a sí mismos como liberados. Son prejuiciosos, pero creen ser amplios, generosos y tolerantes. En síntesis, los argentinos son italianos que hablan en español. Pretenden sueldos norteamericanos y vi­vir como ingleses. Dicen discursos franceses y votan como senegaleses.

‘‘Piensan como zurdos y viven como burgueses. Alaban el emprendimiento canadiense y tie­nen una organización boliviana. Admiran el orden suizo y practican un desor­den iraquí. Son un misterio”.-

Mucho ¿no? Para pensarlo.