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CORREO DE LECTORES

7 de noviembre, DÍA DEL CANILLITA

Escrito por:
Pablo Sánchez

En homenaje a Florencio Sánchez, autor de un libro que tiene como protagonista a un chico apodado “Canillita”, que vendía diarios en la calle, para ayudar a sus padres.

Un niño humilde que usaba unos pantalones que tenía desde muy chico. Con el paso de los años les quedaron cortos y dejaban ver sus “canillitas”, mientras vendía diarios.

Canillita pantalones cortos que te vestían en invierno y verano. Era la moda que la pobreza imponía.

Cada día pateabas cuadras y cuadras, vendiendo diarios. Con cada ejemplar que vendías agregabas algún ingrediente al puchero o el guiso diario.

Ayudabas y sigues ayudando a tus padres con este esforzado trabajo, que no se toma franco, aunque arrecie la lluvia, o alumbre tu humilde figura un relámpago y una gripe a tu diaria labor se haya acoplado.

Muy temprano por la mañana o en horas de la siesta tu familiar voz siempre se escucha ¡Diario, diarioo! Es aviso para los vecinos y es grito potente reclamando lo que la sociedad egoístamente no te da.

Bajo tus brazos de niño o de joven

aprietas fuerte tus sueños de vivir mejor de abandonar la pobreza. De tener cada día una comida

humeante, rica,

sobre una mesa con mantel

y cubiertos.

Mientras tanto muerdes esa galleta oreada que alguien te convidó.

Sueña canillita,

tenés derecho como todos

a soñar.

Mientras pateas las piedras que se cruzan en tu camino piensa qué son los obstáculos que vas derribando mientras voceas en silencio tu tristeza y tu esperanza de progresar.

Canillita, perdona nuestro egoísmo, que a veces te niega un vaso de agua, algo que serene tu panza vacía que de a ratos se queja con sonidos, que solo vos escuchas.

Canillita trabajador ¡Feliz día! Gracias, porque nos acercas las noticias

lo que ocurre cada día y nos avisas que llegaste con tu popular e infaltable grito ¡diarioo, diarioo!

Canillita, hoy es tu día. Bien vestido o con tus pies descalzo, seguís siendo el heraldo de nuestro pueblo.

Un gurí, botija, pibe, niño que aprendió a vivir trabajando.