CORREO DE LECTORES

EL PRIMER CAMPEONATO MUNDIAL DE FÚTBOL Y CARLOS GARDEL

Escrito por:
María Rosario Echeverría

Como se recuerda, este campeonato mundial se jugó en 1930 y consagró Campeón al seleccionado de la República Oriental del Uruguay. Fue el único que se disputó en una sola ciudad, esto es, Montevideo.

Carlos Gardel cantó en las concentraciones de los jugadores argentinos y uruguayos. Algo excepcional y para la ponderación.

Uruguay carecía de estadio adecuado para llevar a cabo el certamen. Debió construir en solo ocho meses el mismo. Fue el denominado “Centenario”.

Si bien en todos los registros figura como que este mundial se jugó en un solo estadio, es decir, el “Centenario”, al iniciarse el certamen todavía no estaba listo para ser usado y por lo tanto se jugó el 13 de julio en el “Field de Los Pocitos”, la vieja cancha de Peñarol, hoy ya desaparecida.

En esta Copa no hubo rondas de clasificación. Los equipos participaron por invitación. En ella no se permitían cambios de jugadores.

Pienso que también merece comentarse que Carlos Gardel cantó en Concordia.

Junto con José Razzano, lo hizo el 3 de abril de 1919 en el Club “Progreso”, cuando la entidad se hallaba en el edificio de Pellegrini y Bartolomé Mitre, hoy Centro Cívico. Era entonces presidente del Club “Progreso” don Cupertino Otaño y vice el doctor Pedro Sauré. Consta en las actas del Club, que recogió el historiador Antonio P. Castro.

Luego Gardel cantó en el Teatro “Odeón” y en la antigua Confitería “Colón”.

En 1933 o 1934, Carlos Gardel cantó en el Teatro “Ariel” de Salto. Se conoce que el extinto convecino don Miguel Pérez Solari, concurrió a esa función.

Y que Gardel esa vez no cantó en Concordia, porque aquí se hallaba la compañía teatral de Ratti y no quiso hacerle competencia. Se sabe también que Gardel, se hospedó en el Hotel “Concordia”, de Salto, donde se convirtió en museo la habitación en la cual pernoctó.

Tocante a algunos aspectos del existir de Carlos Gardel, que vivió entre 1890 y 1935, puede decirse que confesaba que su hobby era el deporte en general.

Y que era “un loco curioso” por el boxeo, la natación y el remo. Decía practicar deportes, fundamentalmente porque había comprendido que no debía perder la línea.

El cuerpo, ese variado envase que esconde de formas diversas el espíritu de la gente, fue una obsesión para Gardel. Sentía debilidad ante una buena comida.

Así también vale decir que fueron muy destacables la elegancia y el porte del cantor.

La gimnasia y la lucha contra la balanza fueron prácticamente una constante que llevó adelante no solo en Buenos Aires, sino en todos los lugares que visitaba.

Su voz lo puso por encima de los demás. Tenía una relación casi enfermiza con su garganta y sus cuerdas vocales. El desarrollo gestual fue tan importante como su voz. Hay quien dijo que Gardel le dio gesto al tango y que el tango es el gesto de los argentinos.

Creo que el valor y peso de esta emblemática figura que fue Carlos Gardel, justifica mi decisión de haberle dedicado estas pocas y modestas líneas, llenas de admiración, precisamente en “su” mes, el “mes gardeliano” y del desarrollo de un nuevo Campeonato Mundial de Fútbol, un deporte muy popular por aquí.

¡A triunfar, Argentina!

¡Fuerza, compatriotas!