CORREO DE LECTORES

UN EJEMPLAR DEPORTISTA...

Escrito por:
María Rosario Echeverría

... y sobresaliente hombre de familia. Aquí y así me estoy refiriendo al señor Hugo Arturo Andrioli, el muy conocido y apreciado “Patagonia”.

De él hablé ya en algunas ocasiones a través de las páginas de este prestigioso Diario “El Heraldo”, de Concordia. Lo hice siempre con muchísimo gusto ya que hacerlo respecto a un deportista tan brillante y una persona excelente como él, resulta, a no dudar, muy grato.

De este hombre, real apasionado de la pelota a paleta, se conoce que nació y creció en un campo a 6 kilómetros de Lucas González (E.R.). Desde muy pequeño, a los 5 años, comenzó a jugar al citado deporte. Contra una pared de barro primero, en una cancha de la ciudad después. Durante su adolescencia jugó en canchas de Lucas González, Nogoyá, Victoria, Paraná, Crespo, Gualeguaychú, Zárate y Rosario del Tala. En esta época recibe el apodo que lo acompañaría toda su vida en el entorno de la pelota a paleta: “Patagonia”. Si bien por distintas circunstancias de la vida, durante unos años se alejó de este deporte, la pasión y el amor al mismo lo hicieron volver, participando en torneos y jugando por más de 55 años. Gracias a la pelota a paleta visitó y recorrió ciudades, recolectó anécdotas, ganó torneos y fundó la Asociación Interprovincial e Internacional de la Costa del Uruguay, pero lo más importante, conoció a grandes personas, cosechando infinidad de amigos.

Un caballero dentro y fuera de la cancha, ha sido, como es de suponer, homenajeado en varias ocasiones, siendo también, en repetidas oportunidades, elegido “Mejor deportista”.

Es casado, tiene 2 hijos y nietos y otros familiares que conforman una encantadora familia. En lo laboral se dedicó a trabajar en el ramo de la construcción.

Ahora, llegó a mis manos, finamente obsequiado, un ejemplar de su obra titulada “Vivencias de un pelotaris”.

Es algo hermosísimo, escrito con gran sencillez y evidente honda emoción. Lo pinta “entero”: de cuerpo y alma. Vale la pena leerlo. Desfilan allí numerosos y diferentes momentos de su vida, buscando siempre sumar, con la tradicional hidalguía vasca, torneos y amigos.

Radicado en Concordia, con su familia desde hace muchos años, constituye un vivo ejemplo de gran persona y estupendo deportista.

Se sostiene que “donde hay un pelotaris hay un amigo”.

Cosa hermosa ¿verdad? El lo es. Lo sostienen cuantos lo conocen.

¡Felicitaciones a él y al Club Vasco Argentino de Concordia, de cuyas actividades es permanente organizador y entusiasta animador!