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CORREO DE LECTORES

LEYENDO, LEYENDO... LEYENDO MAS

Escrito por:
María Rosario Echeverría

Conversariones con amigos, vecinos y conocidos, me permitieron llegar a la idea de que, aunque no lo parezca sobradamente, es general que la gente lee más. Los temas abundan. Los intereses personales también. Y la lectura atrapa. Una amiga me pidió publicar lo que a continuación digo: Es conocido pero siempre interesa. Y me propuse entonces complacerla. Es esto:

“DE LA SOCIEDAD DE LOS POETAS MUERTOS

No dejes que termine el día sin haber crecido un poco, sin haber sido feliz, sin haber aumentado tus sueños.

No te dejes vencer por el desaliento.

No permitas que nadie te quite el derecho a expresarte, que es casi un deber.

No abandones las ansías de hacer de tu vida algo extraordinario.

No dejes de creer que las palabras y las poesías sí pueden cambiar el mundo.

Pase lo que pase nuestra esencia está intacta.

Somos seres llenos de pasión.

La vida es desierto y oasis.

Nos derriba, nos lastima, nos enseña, nos convierte en protagonistas de nuestra propia historia.

Aunque el viento sople en contra, la poderosa obra continúa.

Tú puedes aportar una estrofa.

No dejes nunca de soñar porque en sueños es libre el hombre.

No caigas en el peor de los errores: el silencio. La mayoría vive en un silencio espantoso.

No te resignes. Huye. “Emito mis alaridos por los techos de este mundo”, dice el poeta.

Valora la belleza de las cosas simples.

Se puede hacer bella poesía sobre pequeñas cosas, pero no podemos remar contra nosotros mismos.

Eso transforma la vida en un infierno.

Disfruta del pánico que te provoca tener la vida por delante.

Vívela intensamente, sin mediocridad.

Piensa que en ti está el futuro

y encara la tarea con orgullo y sin miedo.

Aprende de quienes puedan enseñarte.

Las experiencias de quienes nos precedieron,

de nuestros “poetas muertos”,

te ayudan a caminar por la vida.

La sociedad de hoy somos nosotros, los “poetas vivos”.

No permitas que la vida te pase a ti sin que la vivas...”

Walt Whitman

Y agrego yo: sí, valoremos la vida, el gran obsequio de Dios y gocemos de ella plenamente. Es maravillosa, aunque nos depare dificultades.