CORREO DE LECTORES

“Allá lejos y hace tiempo”, como decía el poeta

Escrito por:
Profesora Rosa Araujo de Giacobino

En 1953 nos recibimos de maestra normal Mixta en Concordia, en la escuela Domingo Faustino Sarmiento. Fue así que sin consultar a mis padres si estaban económicamente en condiciones de sostener una carrera universitaria en Paraná, que tomé la decisión de ir a estudiar a dicha ciudad.

La carrera era Ciencias de la Educación. En ese momento aumentó el número de años de la misma, incorporando Latín y Griego, no contábamos con un lugar físico para dar nuestras clases, por lo tanto teníamos disponible únicamente en un subsuelo, un laboratorio inmenso de grande con gradas y el profesor allá lejos escribiendo chiquito en el pizarrón prácticamente hablando solo y no entendíamos nada. El ambiente educativo estaba raro y nosotros no entendíamos qué era lo que sucedía.

De manera que al no gustarme lo que se enseñaba, hice solo dos años.

El profesor de Latín y Griego se llamaba Ricardo Bruera, venía de Rosario y nos daba ocho horas seguidas, fue Ministro de Educación.

Recién en el año 1956 decidí comenzar el Profesorado de Historia y Ciencias Políticas. Todo era diferente, los profesores tenían pensamientos muy democráticos y así lo expresaban en sus cátedras.

Durante varios años algunos docentes eran grandes investigadores, como Don Facundo Arce y Beatriz Bosch. Única integrante de la Academia Nacional de la Historia.

Según contaban hace un tiempo con noventa años, daba conferencias. Recuerdo que cuando me recibí fui a despedirme de ella, hija única de padres de edad avanzada, me dijo al final del reencuentro... ‘‘Rosa, cásese y no se quede sola...’’ Merece que le dediquemos unas líneas más porque era un gran personaje, muy linda, con sombrero muy original, guantes, un portafolio, caminando por las galerías del profesorado, seria, muy seria.

Daba clases de Historia Argentina, en Santa Fe, en la Universidad del Litoral de Derecho.

No congeniaban profesora y alumnos, pues lo que les exigía en el aspecto histórico les resultaba difícil.

Por otro lado, un profesor, doctor en leyes, siendo de Paraná, daba cátedras en Santa Fe, era super exigente con sus alumnos.

Solo lo conocíamos por su nombre. En una oportunidad en que nuestra profesora de derecho, debía tomar licencia fue reemplazada por quien citamos. Nadie va a creer que el mencionado abogado, era alto, delgado, bien parecido.

Ese año no rendimos su materia, esperamos, que la profesora titular se reintegrara. Había quedado viudo y con gran inteligencia, un grupo de nuestras compañeras, consiguieron, que se case con una de ellas.

Una asignatura que se repetía todos los años era Seminario, que debíamos efectuarlo en el museo “Martiniano Leguizamón”, el primero que existió estaba ubicado en una propiedad muy antigua y deteriorada, con pisos de madera en muy mal estado.

En realidad yo tenía aprehensión de estar trabajando sola, en una de las salas, porque había una máscara de Urquiza, confeccionada enseguida que falleció, además, se decía que en dicha propiedad, ocurrió un homicidio.

En el artículo publicado el 03/02/2018 se menciona en la bibliografía, dos personas muy im- portantes, la ya mencionada profesora Bosch, que instalándose periódicamente en la residencia de Don Justo José de Urquiza, por varios días, en las vacaciones, cuando iniciábamos las clases, la íbamos notando distinta, decía haber visto varias veces a Urquiza.

A raíz de ello, le quedó, el mote de “La viuda de Urquiza”.

El otro personaje mencionado, era el director del museo “Martiniano Leguizamón”, Leandro Ruiz Moreno.

Fue teniente 1º en retiro absoluto, por accidente sufrido en servicio. Como iba seguido a frecuentar trabajos de seminario, a ese lugar, nos hicimos muy amigos, de manera que yo estaba acompañada y tuve la suerte de tener, en mis manos las correspondencias o documentos de Don Manuel Leiva, hombre de confianza de Don Justo José de Urquiza.

DON MANUEL LEIVA: ¿QUIÉN ERA?

Nació en Coronda, Santa Fe, en 1797. Tuvo una intensa vida social y política.

Participó en varias oportunidades, como columnista de diarios, en la ardua tarea del Pronunciamiento contra Rosas. Tuvo numerosos nombramientos políticos, en Santa Fe, Entre Ríos, Corrientes, etc.

En algunas circunstancias, comprometidos políticamente tuvo que trasladarse a diversas provincias e incluso, Banda Oriental y Paraguay.

Siempre trataba de mediar, en diversos lugares para unificar y hallar la paz, transmitiendo las sabias palabras del General Urquiza, “...Ni vencedores ni vencidos..., todos unidos por una misma causa...”

En 1849, luego de pasar por Paraguay y Corrientes Urquiza lo llamó para convertirse en su asesor privado y con el fin de auscultar la opinión pública acerca del Pronunciamiento contra Rosas. Leiva hasta casi sus últimos días de vida tuvo la sabiduría de guardar todos los documentos escritos por él en puño y letra, para esclarecer algunos malentendidos y maliciosos comentarios en contra del General Urquiza.

Una de sus descendientes Ana María Crespo de Otaño, guardó todos los documentos que fueron pasando de sus antecesores, consistentes casi todos ellos en la correspondencia permanente en otros y principalmente con Urquiza.

Los cuales conservaba aún el director del Museo “Martiniano Leguizamón” de que se valía dos años antes y le permitió publicar la obra en dos tomos. “Centenario del Pronunciamiento y de Monte Caseros”.

Se aclara que el Profesor y abogado mencionado fue gobernador de Entre Ríos, Sergio Montiel.

Con los años habiéndome reintegrado a Concordia me vino a visitar el escritor Ruiz Moreno que se desempeñaba como Interventor de la provincia de Entre Ríos.

Profesora Rosa Araujo de Giacobino y la Asociación Justo José de Urquiza  

de Concordia (Entre Ríos)

Bibliografía: Leandro Ruiz Moreno: ‘‘Centenario del Pronunciamiento y de Monte Caseros”. Tomo I y II impreso en 1952. Editorial Nueva Impresora, Paraná, Entre Ríos.

‘‘Diccionario Histórico Argentino’’, Ricardo Piccirilli – Francisco L. Romay, Leoncio Gianello tomo IV, Ediciones Históricas, Año 1962, Argentino, Buenos Aires, Argentina.