CORREO DE LECTORES

NO HAY DOS SIN TRES

Escrito por:
María Rosario Echeverría

La mujer en nuestro folclore


Hay tres “personajes femeninos” que se convirtieron en el centro de hermosísimos temas musicales relacionados con nuestro muy rico folclore. Son Merceditas, la Oma y la Telesita. Conforman un ponderable trío que merece recordarse. A la Oma y a Merceditas ya me he referido. Hoy traigo entonces a la Telesita, de cara al “Día Internacional de la Mujer”.

Respecto a la Telesita, trascendió que en los montes de Santiago del Estero, cierta vez, habitó una candorosa jovencita llamada Telésfora Castillo, a la que quienes la conocían y querían decían “Telesita”.

Su vida se desarrollaba en soledad, no se le conocía con precisión familia ni casa donde habitaba. Su aspecto era muy humilde, esto es, se mostraba vestida casi en harapos y descalza, lo cual hacía suponer que era muy pobre.

Era común verla llevar un cantarito de agua sobre su cabeza en algunas ocasiones y en otras, un poco de leña.

De vez en cuando se la veía aparecer porque los ecos de la música parecían atraerla mucho. Vivía enamorada de la música y particularmente de la danza. Prefería aislarse del grupo de gente y entonces bailaba sola, acompañada por compases musicales dando golpes sobre su cantarito y era tal su suavidad al danzar que sus pies parecían no tocar la tierra. Se sabe que al finalizar la fiesta, siendo ya el amanecer, la Telesita regresaba al bosque hasta una próxima fiesta.

En una oportunidad, se realizó otro baile, pero ella no concurrió y todos notaron su ausencia. Pusieron música fuerte para atraerla, pero fue en vano esperarla porque no se hizo presente. Esta realidad preocupó mucho a los hombres, los cuales, muy afligidos decidieron salir en su búsqueda internándose a la noche en el bosque. Fue tan solo al otro día que encontraron su cuerpo, sin vida, quemado, junto al fogón al que, seguramente, se arrimaba para pasar la noche.

La delicada canción de nuestro folclore que la evoca, con fineza, dice así:

“La Telesita”

Telesita la manga mota

tus ropitas están rotas.

Por la costas del Salado

tus pasos van extraviados.

No preguntes por tu amor

porque nunca lo hallarás.

Un consuelo a tu dolor

en el baile encontrarás.

Por esos campos de Dios

te lleva tu corazón

sin saber que tu danzar

es tan solo una ilusión.

Rezabaile del querer

con su música llevó

pies desnudos bajo el sol

la Telesita llegó.

Y así te verán bailando

loca en cada amanecer

como metida la danza

muy adentro de tu ser.

¡Ay! Telésfora Castillo

tus ojos no tienen brillo.

Lo has perdido tras el monte

o buscando el horizonte.

Con un bombo sonador

y un violín sentimental

un cieguito al encordao

el baile va a comenzar

Tu esperanza se perdió

dale bailar y bailar

lleva tu pecho un dolor

pero no sabes llorar

Pobre niña que un fogón

tu cuerpito calcinó.

Y en la noche de los tiempos

todo el pueblo te lloró.

¡Cuántas cosas ricas, humanas, sencillas y dignas de conocerse tiene nuestro folclore! Creo vale la pena dejarse cautivar por él. Para saber de la existencia de personajes tan especiales como Merceditas, la Oma y la Telesita, por ejemplo.