CORREO DE LECTORES

LAS MUJERES Y LA PAZ

Escrito por:
María Rosario Echeverría

Asistimos una vez más a la recordación del “Día Internacional de la Mujer”. Es el 8 de marzo la fecha en que se conmemora la lucha internacional de las mujeres en busca de la igualdad, la justicia, la paz y el desarrollo.

En Concordia, como en el resto del mundo, se llevan a cabo infinidad de variados y espléndidos actos para celebrar a la mujer.

Entiendo bueno decir también al respecto, que la mujer ha tenido y tiene un rol especialísimo en el detalle muy fino de “acariciar” la paz, don que se desea vivir de modo siempre preferencial por el gran valor que encierra.

Así quiero destacar que en un trozo de enorme peso de la historia de la humanidad, son varias las mujeres que han sabido convertirse en mujeres ganadoras del Premio “Nobel de la Paz”.

Lo merecieron sobradamente y aquí me permito citarlas:

- 2003: Shiri Ebadi, abogada y escritora iraní, defendora de los Derechos Humanos.

- 1997: La estadounidense Jody Williams, cordinadora de la campaña internacional por la desaparición de las minas antipersonas.

- 1992: La guatemalteca Rigoberta Menchú, militante a favor de los derechos de los indígenas.

- 1991: Aung San Suu Kyi, dirigente de la Liga de la Democracia de Birmania.

- 1982: Alva Myrdal, de Suecia, escritora, diplomática y defensora de la lucha contra las armas. Lo recibió “ex aequo” con el mexicano Alfonso García Robles.

- 1979: Madre Santa Teresa de Calcuta, fundadora de las Misioneras de la Caridad en India.

- 1976: Betty Williams y Mairead Corrigan, fundadora del Movimiento “Mujeres por la Paz” de Irlanda del Norte.

- 1946: Emily Greene Balch, junto a Raleigh Mott, ambos de Estados Unidos de Norteamérica. Cabe agregar que Balch era la presidenta de la Liga Internacional de Mujeres.

- 1931: Jane Adams, de Estados Unidos de Norteamérica, presidenta de la Liga de Mujeres por la libertad.

- 1905: La baronesa Bertha Von Suttner, de Austria, presidenta de la Oficina Internacional de la Paz.

Todas, mujeres valiosas, ejemplares y grandes, luchadoras por la paz del mundo, merecen ellas nuestra admiración y respeto.