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CORREO DE LECTORES

CARTA DE LECTORES

Escrito por:
NDM

Yo era un pasajero privilegiado... viajaba en primera clase  del tren de la alegría, desde hace un buen tiempo,  plácidamente, sin sobresaltos, en paz.  Hasta que, no sé por qué y cómo,  el convoy,  descarriló... y me tuve que bajar en la próxima y obligada  Estación, llamada Soledad.  No había allí, mucha gente... un puñado de valientes amigos y familiares de Fierro,  que me hospedaron, me dieron abrigo, me contuvieron, me calmaron... En ese momento, sentía la angustia del abandono.

Y de la frustración.  Sentí que dando, no siempre se recibe, en la misma medida. Allí sentí, que a veces las palabras se las lleva el viento, que las expectativas y las promesas, no siempre se cumplen y que no hay nada más contundente y real que los hechos. Aun así, sentí que nunca hay que arrepentirse de brindarse a los demás. Jamás.  Nunca hay que especular cuando de abrir tu corazón, se trata.

Siempre, absolutamente siempre se debe tener la obligación de no guardarse nada, absolutamente nada. Y  Pese a estar varado, el equipaje está intacto, lleno de buenos sentimientos para dar.

                                                                                                                                                                   Lleno de amor, presto a compartirlo con quien se anime a seguir viaje con este viejo soñador pisciano,   convencido que la única y mejor vía que tiene la vida, es la de dar y recibir afecto. En el banco de la Estación estoy sentado... esperando el próximo tren... Estoy seguro de que no demorará demasiado.  Mis maletas están prontas. Mientras, esperaré paciente... el boleto siempre está comprado   y el pasaporte, expectante, al día... En el horizonte seguramente, y cuando menos me acuerde, ese tren, ese que te lleva a la Estación de la Felicidad, finalmente aparecerá.

Y me subiré, una vez más, con mi bagaje a cuestas... con mis ganas, con mis utopías y sueños, sabiendo y apostando, siempre, al camino del amor, el único, el que vale la pena,  ¡el mejor...! La vida siempre da nuevas oportunidades... solo hay que saber, en  que andén pararse   y en qué momento  hacerlo.