CORREO DE LECTORES

COSAS HERMOSAS QUE SUCEDEN Y CONOCEMOS

Escrito por:
María Rosario Echeverría

Un chico vendía cosas de puerta en puerta para pagar su escuela.

Y resultó que un día, después de una jornada entera de trabajo, se encontró con los bolsillos y el estómago vacíos.

Rendido por la fatiga, decidió pedir comida en la siguiente casa que tocara. Pero sus nervios lo traicionaron cuando una linda jovencita salió a abrirle la puerta. Sólo fue capaz de pedirle un poco de agua. La chica miró su aspecto. Parecía hambriento.

Y, en vez de agua, le trajo un gran vaso de leche. Entonces él lo bebió despacio, y después le preguntó: “¿ Cuánto le debo?”.“No me debes nada”, contestó ella.

El joven le dijo a continuación: “Te lo agradezco de todo corazón”.

Cuando el joven se fue se sintió un poco restablecido físicamente y sobre todo, notó que había aumentado su fe en la bondad de los hombres.

Había estado a punto de rendirse y de abandonarlo todo.

Este joven se llamaba Howard Jelly.

Años después, la muchacha enfermó gravemente. Los médicos estaban confundidos porque se trataba de una enfermedad bastante rara.

Decidieron mandarla a la capital para que la vieran los mejores especialistas.

Uno de los profesionales que la atendió se interesó mucho del caso y prometió hacer todo lo posible para salvar su vida. Después de una larga lucha hecha contra la enfermedad, por fin, ganó la batalla.

El doctor pidió a la administración del hospital que le enviaran la factura total de los gastos para aprobarla.

Y después le envió la cuenta a la paciente.

La chica tenía mucho miedo a abrirla porque sabía que las consultas, intervenciones quirúrgicas y medicinas de su tratamiento habían sido sumamente costosas y ella no tenía aquella cantidad. Sólo con las ganancias del resto de su vida podría pagar todos aquellos gastos.

Finalmente dio un hondo suspiro y abrió el sobre. La factura decía: “Totalmente pagado desde hace muchos años... con un vaso de leche”

Firmado: Dr. Howard Kelly”

Realmente para pensar: ¡Con cuántas cosas nos sorprende lindamente la vida!

Es que la bondad siempre tiene su recompensa.