CORREO DE LECTORES

A nuestros viejos queridos

Escrito por:
Sara Gastelacoto

Esta es la dedicatoria que al final de la película cada vez más vigente “Esperando la carroza” colocan. La pasaron este sábado seis de enero por un canal de televisión.

Fue filmada hace más de 32 años y todo el que la vio no lo hace solo una vez, sino cada vez que puede.

Antonio Gasalla, representa en “Mamá Cora” un personaje extraordinario. En mi opinión no es una película para reírse sí lleva a eso las idas, vueltas y ocurrencias de “Mamá Cora” porque nosotros vemos la cara y las apariencias de la gente, sólo Dios, nuestro Padre, ve el corazón, lee el pensamiento, observa las actitudes y... juzga.

Él tiene sus tiempos, sus planes divinos y hace su voluntad.

“Mamá Cora” representa los sentimientos de tantos viejos que han podido criar (en este encierro todo lo que ello conlleva) a 10 hijos, pero cuando sus manos tiemblan, sus pies se han vuelto lentos, sus oídos no oyen tan bien y ya no entienden todo, ninguno de sus hijos puede hacerse cargo de ellos.

Eso le pasa a Mamá Cora, sus actitudes son un llamado de atención, porque es vieja, pero no tonta y se da cuenta que se ha convertido en un estorbo para sus hijos.

El que siempre estuvo a su lado, nunco la dejó y la salvó en tantas situaciones de peligro a causa de su soledad fue nuestro Padre Dios.

El que vio las veces que se “salvó” cuando iba a cruzar la calle, de ser atropellada se da cuenta que eso no fue casualidad fue causalidad (por citar un ejemplo).

Mamá Cora que no tuvo a quien recurrir analiza su vida y habla que sus hijos se quedaron con su casa, sus ollas, etc. etc.

Pero no es lo material lo que le interesa, es el darse cuenta que dejó su vida, la dio para criarlos y ahora no tiene a nadie que quiera ocuparse de ella.

Esa película nos muestra la fragilidad y desvalores que tienen algunas familias como la indiferencia, hipocresía, envidia, desinterés por las necesidades de sus miembros, falta de solidaridad etc., y esa desunión los llevó a interesarse cada uno por sí mismo y no de su madre, en este caso y a olvidarse de los valores que nos dejó “la Familia de Nazaret”.

Jesús, José y María, a los que debemos recurrir siempre con oraciones para que intercedan ante Dios Padre cuando nuestra familia, o la de nuestros hermanos en la fe, está a punto de desintegrarse, haciendo cada uno lo suyo olvidándose del otro, máxime cuando ese otro es el papá o la mamá, elegidos por Dios, para Él darles la vida.

Cuando por equivocación llega a oídos de los hijos que Mamá Cora fue atropellada por un tren y murió, es la parte de la película, en este caso y de la realidad en la mayoría, en que entran a jugar entre sus deudos la culpa, el reproche, la hipocresía, las falsas lágrimas y todos los desvalores que se esperan en casos como éste.

Ahora todos quieren su cuerpo para velarlo en su casa, sus hijos se lo disputan y ponen cara de circunstancias cuando le dan “los pésames” o lo acompañan en “el sentimiento”. Por razones de espacio solo digo que cuando aparece “mamá Cora” que había estado en casa de una vecina, la muerta era otra, rescato las palabras de “mamá Cora” que no sabe nada de lo que había pasado y al ver a todos sus hijos reunidos exclama “Que lindo toda la familia junta”.

Después que dio su vida por sus hijos, su interés era ese y el cariño que en ese momento le brindaran, sin saber por qué...

Mamá Cora, solo quería que le sonrían, que le pregunten por los días de su juventud, que lo traten con ternura que entiendan sus lágrimas silenciosas, sentirse amada, ser util, que estén un poco sus hijos más con ella... no que la destinen al olvido, la soledad, la nada...

A todos los viejos y viejas queridos, entre los que me incluyo, les digo: “La juventud está en cada uno de nosotros, ser joven no significa tener pocos años, sino un espíritu joven, vivencias hermosas, cultivar lo lindo en nuestro interior, así cuando el cuerpo envejece, nuestro espíritu se hace cada vez más noble y hermoso.

Y cuando debamos regresar a la Casa del Padre, Nuestro Dios y nuestro todo (San Francisco de Asís) esté Él esperándonos para darnos la vida eterna y Jesús nos diga: “María mi Madre, tu madre está muy feliz contigo”.

La Vida Eterna.. quieren más alegría que eso?

Digo para la reflexión lo que algunas vez leí.

“Sé amable con los demás” Hasta donde lleguen en esta vida dependerá de cuan cariñoso seas con los más jóvenes, sean compasivos con los mayores, sean comprensivos con los rivales, cuan tolerante con los débiles, y con los fuertes, porque en esta vida algún día habrás sido todos ellos”.

Les aseguro DIOS ESTA MIRANDO y es EL JUEZ UNIVERSAL.

Dios los bendiga a nuestros viejos queridos!