APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

CORREO DE LECTORES

BAILAR EN LAS MILONGAS

Escrito por:
Adolfo Daniel Badaracco

La pregunta es generalmente repetida, todo, sobre como son los bailes en una Milonga, algo que hace mucho que no se hace aquí. Lo que puedo decir es que la milonga es un baile social, y que todo lo que hagamos individualmente, bueno o malo, tendrá un efecto directo en la circulación de la pista, en los demás y al fin y al cabo en nosotros mismos. Si se recuperan aquellas Milongas, es conveniente recordar lo siguiente:

El espacio mejora el baile en la milonga permitiéndonos evitar roces y choques, lo que se puede evitar al empequeñecer los pasos, no solo se hacen más fluidos, sino más livianos, lo cual nos permite regular la velocidad de manera cómoda y continua, mejorando la conexión con nuestra pareja. Todo paso se puede hacer más chico ante la necesidad de espacio. Todo esfuerzo se puede transformar en suave fluidez si buscamos lo práctico sobre lo estético. La responsabilidad del manejo del espacio está a cargo del hombre, la mujer puede ayudar enormemente para economizar espacios, su postura es muy importante para movernos. Sus pies deben estar lo más cercanos al hombre y la distancia de los mismos entre hombre y mujer, no debe variar pues si se cambian estas referencias, el hombre no podrá calcular exactamente la distancia que alcanzan los pasos de la mujer poniéndonos en riesgo constante de chocar. No hacer adornos sin estar seguras que hay espacio, y nunca levantar las piernas en los boleos o sacadas. Algo muy útil cuando las pistas están llenas, es emplear “todo” el espacio disponible de la pista. Quien lleve el baile, ejecute pasos y sobre todo “secuencias” debe tratar de tener constantemente una idea aproximada de a dónde puede llevarnos físicamente el baile antes de realizar lo deseado, no debo pensar solo en esos pasos, la música y la mujer; si no también, en el espacio que me ocupará de principio a fin esta secuencia. Quienes bailen abierto o Salón en pistas repletas, deberían cerrar su abrazo lo máximo posible dentro de lo que les permita su técnica. Cuidar y respetar el espacio y la circulación más que nadie, ya que ocupan hasta el doble de lugar que otras parejas. Da bronca si al bailar usamos poco espacio y luego viene uno y aprovecha el espacio libre para hacer sus piruetas en vez de emplearlo para dar fluidez a la circulación de la pista, es muy útil poder regular el tamaño de nuestros pasos. El empleo de pasos estáticos, conjugables, giratorios, comodines, caminatas circulares y silencios, son esenciales para bailar sin desplazarnos en pistas atiborradas. Debemos ejecutar o combinar los pasos de manera tal que terminemos siempre mirando en dirección al sentido de la pista. La mirada atenta del hombre hacia la pista permite la acción inmediata ante la aparición o la ausencia de espacios. Las reglas de la milonga son: Caminar siempre hacia adelante, sin pasar a quien tengo en el frente. Cuando se desocupa un espacio, tratar de moverse en menos de cuatro tiempos, hacia el espacio libre y nunca caminar hacia atrás, lo más inteligente sería utilizarlos de espaldas al sentido de la pista. En caso de necesidad o pistas muy llenas, el brazo derecho de la mujer, e izquierdo del hombre deben mantenerse flexibles y sueltos para poder retraerse, pues si uno baila con el abrazo armado y hace un giro, es muy posible que pueda golpear con el codo a alguien, sobre todo si el hombre gira hacia la izquierda, ha pasado que la chica que bailaba conmigo recibiera un codazo en plena cara, por culpa de quien no sabe medir su abrazo en los espacios repletos. Todo milonguero debe evitar un baile egoísta, y comprender que el único camino para que él mismo y todos, bailemos más cómodos y mejor es la Sinergia. En la milonga estamos todos conectados, Si yo me muevo, el de atrás camina; si el de adelante se detiene, yo debo parar. Si yo me acerco a alguien, el otro debe alejarse y algo muy interesante: Si con mi baile perjudico a otros, me perjudico a mí también. Esto más que un consejo debería ser una obligación de cada instructor para sus alumnos.

¡¡Ah!!, esencial y primeramente, deben enseñar, antes de aprender a caminar, es a escuchar la música, ella indica, al bailarín, lo que debe hacer y cuando. Qué lindo sería si se volviera a recuperar todo esto, que es lo que hacíamos cuando jóvenes.