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PARA ENTRELAZAR EL TANGO CON EL FÚTBOL

Escrito por:
María Rosario Echeverría

Así se me ocurrió ya que por estos días se habló mucho del próximo campeonato de este deporte, tan popular para los argentinos, por los sorteos de juegos a nivel mundial y porque, además, estamos próximos a celebrar una vez más el “Día Nacional del Tango”.

Comenzando, recuerdo que el campeonato mundial de fútbol se disputó por primera vez en 1930 y que en él se consagró Campeón el seleccionado de la República Oriental del Uruguay y que se disputó en una sola ciudad.

Uruguay carecía de estadio adecuado para llevar a cabo el certamen. Debió construir en sólo ocho meses el mismo. Fue denominado “Centenario”.

Si bien en todos los registros figuran como que este mundial se jugó en un solo estadio, el “Centenario” al iniciarse el certamen todavía no estaba listo para ser usado y por lo tanto, se jugó el 13 de julio en el “Field de Los Pocitos”, la vieja cancha de Peñarol, hoy ya desaparecida.

En esta Copa no hubo rondas de clasificación. Los equipos participaron por invitación. En ella no se permitían cambios de jugadores.

Carlos Gardel: 1890-1935. Hay quienes sostienen, sin temor a equivocarse, que Gardel es todavía el referente más universal que dio la cultura argentina.

Gran amigo de Charles Chaplin y de Astor Piazzolla, su vida es rica en detalles que lo han hecho trascender.

Tocante a algunos aspectos de su existir puede decirse que Gardel confesaba que su hobby era el deporte en general. Y que era “un loco curioso” por el boxeo, la natación y el remo. Decía practicar deportes fundamentalmente porque había comprendido que no debía perder la línea. El cuerpo, ese variado envase que esconde de formas diversas el espíritu de la gente, fue una obsesión para Gardel.

Sentía debilidad ante una buena comida. Así también vale decir que fueron muy destacables la elegancia y el porte del cantor. La gimnasia y la lucha contra la balanza fueron prácticamente una constante que llevó adelante no sólo en Buenos Aires sino en todos los lugares que visitaba.

Su voz lo puso por encima de los demás. Tenía una relación casi enfermiza con su garganta y sus cuerdas vocales. El desarrollo gestual fue tan importante como su voz. Hay quien dijo que Gardel le dio gesto al tango y que el tango es el gesto de lo argentino.

Carlos Gardel, nacido en 1890, año en el que el drama “Juan Moreira” se estrenó en Buenos Aires, recibió de Betinoti el sobrenombre de “El Zorzal”. Fue en una oportunidad en que Gardel iba a comenzar a cantar, entonces Betinoti se le acercó y le prestó su guitarra.

Al terminar su participación Gardel se la devolvió al payador y humildemente le habría dicho: “La sonoridad de su guitarra fue la mejor ayuda que tuvo mi canto”. De inmediato Betinoti habría contestado: “Tenés un zorzal en la garganta, muchacho y los zorzales no necesitan más que su propia melodía para echar sus cantos al viento”.

A partir de aquella noche, a Carlos Gardel comenzaron a llamarlo “El Zorzal”, compartiendo este epíteto con el de “El francesito” y “El morocho del Abasto”.

Tuvo un gran protector que fue Constantino Traverso.

Políticamente se ha dicho que estuvo vinculado en determinadas etapas del conservadorismo y al radicalismo, pero que, por sobre todo, lo estuvo al Socialismo, sosteniendo algunos haber visto su ficha de afiliado al Partido Socialista en la entonces Circunscripción 19 de la Capital.

También tuvo trato con Perón, el cual opinó de Gardel que “era un hombre muy simple, buenazo, con más sensibilidad que inteligencia”.

Se cuenta que a su novia histórica, Isabel del Valle, la conquistó cuando ella tenía sólo catorce años.

Fue una relación que bordeó el escándalo social, salvo para la familia de la jovencita, que vivió económicamente de la generosidad del artista durante casi diez años.

Esta situación finalizó cuando Gardel inició una etapa de ahorro para poder encarar así una vejez tranquila. Ese fue tal vez su único deseo trunco, el de una larga vida.

Quiero resaltar que Carlos Gardel cantó en las concentraciones de los jugadores argentinos y uruguayos en el campeonato mundial de fútbol de 1930. Algo excepcional y para la ponderación.

Creo que el valor y peso de esta emblemática figura, que fue Carlos Gardel justifica mi decisión de haberle dedicado estas modestísimas líneas llenas de admiración, precisamente en diciembre, un mes muy tanguero por contener el 11 de diciembre, “Día Nacional del tango”.