APPS de El Heraldo

Servicios

Actualidad

Secciones

CORREO DE LECTORES

VOLVAMOS A LO SIMPLE

Escrito por:
María Rosario Echeverría

Vivimos tiempos en que los seres humanos pareciera que no valoramos lo suficiente el don de la vida. Es una pena. La obsesión por vivir muy bien, de no prohibirnos de nada, de gozar hoy como suponiendo ya que será nuestro último día en este mundo, de... existir casi «alocadamente» si se me permite, de hacer que «nos lleve por delante» el consumismo, lo material, la falta de sencillez y humildad y otras cotidianas realidades que nos perjudican mucho, nos muestra que ese error de vivir así «se paga» tristemente muchas veces. Sufrimos enormemente en lo psicológico y físico.

El corazón es uno de los más expuestos al padecer en muchísimos casos.

El 29 de septiembre, hace muy poquitos días, se conmemoró en más de un centenar de países, el «Día Mundial del Corazón». Se recordó, entre otras cosas, que en la Argentina muere una persona cada siete minutos por enfermedades relacionadas al corazón.

 Lo creemos muy importante al corazón pero en infinidad de veces no le damos el trato y cuidado que merece. En muchas oportunidades «llegamos tarde»

Sobre él se ha escrito y difundido mucho. Con dolor y asombro al ver personas jóvenes fallecer de un paro cardíaco y ante la generosidad de quienes donan sus órganos (o de sus familiares), para ser implantados en otros seres, ha brotado la inspiración y ahora podemos disfrutar de espléndidos versos escritos por concordienses que creo merecen prestemos atención suficiente a lo que nos dijeron. Uno de ellos es Blanca M. de Otaegui, una docente jubilada que nos dice:

EL CORAZON PRESTADO

«¿Sabe acaso el humano

que el corazón se rompe?

¿Qué el músculo se raja

como se parte un pan?

En instantes tan sólo

la sonrisa se hiela

y el cuerpo se doblega

en trágico final.

Los dolores del alma,

angustias y pesares

son la luctuosa causa

del desgarro fatal.

Y reemplazan la víscera

eminentes doctores

y empieza nuevamente

la sangre a circular.

¡Oh! Aquellos que encierran

un corazón prestado,

la conjunción perfecta

de dar y recibir

y avanzar por el mundo

dos seres hermanados,

el que dejó la vida

y el que volvió a vivir»

Pienso que nuestra existencia, en muchos casos, podría ser mejor, más linda y felíz si no «acaricimoas tanto» lo material, lo «que aquí quedará»