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CORREO DE LECTORES

CON MUCHO AMOR Y AGRADECIMIENTO

Escrito por:
María Rosario Echeverría

«Treinta días tiene noviembre, con abril, junio y septiembre. De 28 sólo hay uno. Todos los demás de 31.» En la niñez aprendimos esto tan lindo y no lo olvidamos más.

Uno de esos más «larguitos», de 31, es octubre. Octubre, que recientemente ha comenzado y que guarda en su interior, una fecha importantísima como lo es el «Día de la madre», ese ser humano excepcional al que, cuando dejamos de tener físicamente junto a nosotros, lo encontramos muchas veces en palpitantes lágrimas.

Para ella Olegario V. Andrade, extraordinario escritor que vivió entre 1839 y 1882, hilvanó estos emotivos versos que ahora comparto con ustedes y que así nos dicen:

«EL CONSEJO MATERNAL»

Ven para acá, me dijo dulcemente

mi madre cierto día;

(aún parece que escucho en el ambiente

de su voz la celeste melodía).

Ven y dime qué causas tan extrañas

te arrancan esa lágrima, hijo mío,

que cuelga de tus trémulas pestañas,

como gota cuajada de rocío.

Tú tienes una pena y me la ocultas.

¿No sabes que la madre más sencilla

sabe leer en el alma de sus hijos

como tú en la cartilla?

¿Quieres que te adivine lo que sientes?

Ven para acá, pilluelo,

que con un par de besos en la frente

disiparé las nubes de tu cielo.

Yo prorrumpí a llorar. Nada le dije,

la causa de mis lágrimas ignoro,

pero de vez en cuando se me oprime

el corazón y lloro.

Ella inclinó la frente, pensativa.

Se turbo su pupila,

y, enjugando sus ojos y los míos,

me dijo más tranquila:

-- «Llama siempre a tu madre cuando sufras

que vendrá muerta o viva;

Si está en el mundo, a compartir tus penas

Y si no, a consolarte desde arriba. . .

Y lo hago así cuando la suerte ruda,

como hoy, perturba de mi hogar la calma:

¡Invoco el nombre de mi madre amada,

y, entonces, siento que se me ensancha el alma!»

Creo son toda una joya literaria, plena de amor y para no olvidar nunca, estos versos que nos dejó Olegario V. Andrade.