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Jugar con la paz... jugar con la vida

Escrito por:
Pablo Sánchez

Estos días estamos preocupados por una amenaza latente: la posibilidad de una guerra nuclear. Serán bravuconadas o no, pero las amenazas que como misiles se envían dos presidentes, ponen en alerta a toda la humanidad. No podemos olvidar que una menta diabólica, como la de Hitler, desató uno de los peores holocaustos.

Esto me hace acordar un tiempo, no tan lejano, donde las dos potencias del mundo iniciaron una carrera armamentista, con la excusa que era para preservar la paz. Era el equilibrio del terror, jugar con fuego, como decimos vulgarmente. Pero nunca tan bien empleada la frase «jugar con fuego». Un fuego arrasador que pondría en peligro la vida de millones de personas, como ya ocurrió en las llamadas guerras mundiales. Hoy con las armas nucleares que existen, mucho más poderosas, en manos de dos insensatos, pone en vilo la suerte de toda la humanidad.

No puedo entender como sus pueblos, no salen a las calles y plazas de sus países para pedirles cordura, sensatez. A exigirles que no pongan en riesgo sus vidas, y la de todo el mundo.

No entiendo como la ONU, una organización mundial, conformada por casi todas las naciones del mundo, presiona, exige y toma medidas en contra de una sola de las partes en conflicto, y no levantan su voz, ni toman ninguna medida alguna contra la otra nación más poderosa. ¿Qué piensan? ¿Que solo las bombas nucleares de Corea podrían matar, destruir y las de EE.UU no? ¿Acaso olvidaron Nagasaki, Hiroshima? ¿De quienes eran esa bombas, quien las dejó caer sin el más mínimo de respeto y amor por la vida de cientos de miles de personas? ¿Sigue siendo la Organización de las Naciones Unidas o solo es la Organización de las Naciones de los EE.UU?

¡Todas las bombas destruyen!. Sea de la nación que sea.

Alguna vez escuché decir que se había construido una bomba poderosísima que, tenía «una buena condición», destruir solamente la vida, dejando intactas las construcciones. Hasta ese punto algunas mentes enfermas, alteradas, han llegado al absurdo. Mentes enfermas que no saben de diálogo, que no saben de vivir en paz, y mucho menos del amor, que seguramente nunca ha entrado en sus corazones.

Es momento de que roquemos a Dios por la Paz. Para eso les dejo algunas frases de una conocida oración de San Francisco: una forma de unirnos al Papa Francisco en su lucha denodada por la misma intención:

Señor haz de mí, de cada ser humano instrumento de tu paz.

Que donde haya odio pongamos Amor.

Donde haya ofensa pongamos perdón

Donde haya tinieblas, pongamos tu luz.

Si tu religión, si tu fe o tu corazón te inspiran otras palabras, decilas con la fuerza de tu amor, que el Creador las escuchará y nos ayudará en la construcción de una paz definitiva.