CORREO DE LECTORES

UNA BOMBA SOBRE LA CONCIENCIA HUMANA

Escrito por:
Pablo Sánchez

Hiroshima, Nagasaji son dos pueblos mártires. Sobre ellos y sobre nuestra conciencia cayeron bombas que destruyeron la vida. Cesó la música que estaban escuchando, se silenciaron la risa y la voz de los niños que inocentes jugaba. De pronto el cielo desapareció y quedó una tierra devastada. Algo así como un sol terrorífico calcinó todo.

La oscurecida conciencia del gobierno norteamericano desató la tragedia.

Al ver las escenas del horror, una y otra vez tenemos que repetirnos «fue obra del hombre, fue obra del hombre» porque no podemos siquiera pensar que exista un «ser humano» capaz de tomar tan terrible decisión.

Fue una muestra cruel, dolorosa de hasta donde puede llegar el odio, la falta de sentimientos, de conciencia de los hombres; gobiernos con ánimo imperialistas, para hacer sentir su poder, su dominio.

La onda expansiva de aquellas dos bombas sigue causando estrago; nuevas bombas explosivas caen sobre hogares, sobre pueblos enteros; bombas de hambre siguen sembrando enfermedad y muerte, especialmente en niños, muchas bombas, de distinto tipo siguen sembrando dolor, tristeza, impotencia.

Hace pocos días llegó la noticia de que la misma nación que causara hace 70 años la muerte de más de 200.000 personas, anuncia pomposamente que ha lanzado sobre Afganistán , lo que llamó «la madre de las bombas».

Llaman madre a un artefacto de destrucción, de muerte, cuando «Madre» significa vida, son las que dan vida, las que cuidan y defienden. Total contradicción del gobierno norteamericano y una falta de aprecio, de respeto por la vida de los demás. Y esto vuelve a renovar el dolor, el miedo y la violencia en el mundo.

Al Dios de la Paz y del amor le ruego que ilumine el corazón y la conciencia de todos los hombres, especialmente de aquellos que tienen el poder de decidir, de gobernar, para que aquel horror, que aún hoy nos escandaliza y nos duele no vuelva a repetirse nunca más. De ningún modo.