CORREO DE LECTORES

EL PESO DE LA BELLEZA:

Escrito por:
Hernán Real
Las modas van cambiando y también las perspectivas, antes el mundo parecía haber sido creado únicamente para las mujeres delgadas, pero algunas leyes útiles y el cambio de «siempre lo mismo» llevó a las gorditas a ocupar un nuevo espacio y ser cada vez mas protagonistas, tanto es así que en Inglaterra dos de las mejores modelos de alta moda (Sophie Dahl y Sara Morrison) con sus kilitos de más se han ubicado en los lugares más importantes. En nuestro país la diseñadora Marcela Frydman ha engrosado la diversidad de talles y eso la llevó a ganar fama mundial, algo que nunca antes había logrado con lo convencional, ella afirma:

«Las mujeres por lo general no tenemos la figura ideal, quizás nos apasionaba tal o cual conjunto pero ni soñábamos con entrar a un talle tan pequeño». Recordemos también que una de las clases de mujer más deseadas en el mundo son las garotas, y ellas jamás se han caracterizado por ser esmirriadas, sino porque se olvidan de su sobrepeso (y en algunos casos de sus celulitis) y desbordan de sensualidad contorneándose al andar.

Sin embargo aún la publicidad sigue con los status de lo que hace ya varias décadas se venía considerando normal, la moda light está impuesta en todos lados y los afiches publicitarios incitan a buscar la silueta «piel y hueso», lo cual degenera en muchos casos en verdaderas neurosis. Deborah Kaprinna, una destacadísima mujer top de Rusia, con su vientre rotundo y sus caderas que parecen salidas de la mejor pintura de Botero afirma:

«La mujer debe ser sensual y sexual, lamentablemente muchas lo olvidan y buscando la supuesta elegancia de la delgadez pierden su encanto, yo he triunfado y nadie me pregunta cuánto peso, más allá de los kilos me muestro muy ardiente, con ropas ajustadas, abundantes escotes y nada de ropa grande, no existe ley que diga que las gorditas debemos vestirnos como señoronas».

Y a pesar que comentarios sobre la gordura de una mujer suelen ser mucho más frecuentes en conversaciones femeninas que masculinas, se ha marcado en la sociedad mundial la discriminación, padecida por bajitos, calvos o narigones y por supuesto las «gordas» (por no mencionar a la gente de color o de otras religiones).

«Salís a la calle y te gritan gorda o escuchas comentarios desagradables» explica Marcela Frydman «pero a estas mujeres nunca les faltaron los festejantes».

El genial director Federico Fellini adoraba este tipo de mujeres, no solo para su vida personal sino también para sus inolvidables filmes. En su consagrado libro (Mientras como chocolate; Diario de una mujer a dieta) la famosa escritora Ana Jusid relata un anecdotario entre terrible y esperanzado de las penurias compartidas por las señoras y señoritas que deben luchar contra la ideología de la delgadez.

En una entrevista ella ha comentado: «La panza que no se avergüence de ser panza ya que tiene que ver con la reproducción y la sexualidad».

Lo cierto es que tanto la gordura como la delgadez pueden tener problemas con la salud, mientras esto no ocurra tanto las flaquitas como las gorditas deberían olvidarse un poco de sus anatomías y dedicarse a ser felices, liberarse, ser y sentirse sexys, se puede...
Claro que se puede... O pregúntenle a Isabel Sarli.