CORREO DE LECTORES

CARTA ABIERTA A LA COMUNIDAD EDUCATIVA

Escrito por:
SADOP Delegación Noreste - Seccional Entre Ríos
"No somos libres de elegir lo que nos pasa, sino libres para responder de tal o cual modo. Obedecer o rebelarnos, ser prudentes o temerarios, vengativos o resignados...".
F. Savater

Los docentes entrerrianos hemos llegado a este difícil momento donde transitamos entre luchar por nuestro derecho a un salario y condiciones laborales dignas y el respeto del derecho a la Educación de nuestros niños y jóvenes como un bien común.

Es indispensable contemporizar y lograr un equilibrio dentro de la comunidad educativa que signifique, que todos ganemos, logrando asumir la necesidad de un cambio progresivo, gradual que nos lleve a buen puerto, en el cual se pueda materializar el debate, desde donde surjan las propuestas del tan necesario consenso educativo.

Las acusaciones que pesan sobre los docentes constituyen una afrenta porque los que tenemos la responsabilidad social de formar a los futuros ciudadanos, somos acusados de irracionales, de usar a los niños de rehenes, de estar movidos por intereses políticos y de desestabilizadores, de vagos, irresponsables, entre otras cuestiones que nos duelen, nos lastiman.

Debemos señalar que el detonante, que causa este conflicto que afecta a todo la sociedad, tiene su origen en el grave incumplimiento de la Ley Nacional de Educación por parte del Estado Nacional al no convocar a Paritarias y el ofrecimiento del Gobierno Provincial de otorgar una "recomposición" del 18% en cómodas cuotas, generando una desigualdad en el Sistema Educativo Nacional convirtiendo a los educadores entrerrianos en víctimas de este brutal ajuste económico.

Entonces nos preguntamos: ¿cuál es el futuro del docente entrerriano? al año pasado, nuestro salario, tuvo un incremento muy por debajo de la inflación real, quizás se pueda señalar que eso es cosa del pasado; sin embargo, los docentes nos enfrentamos a un futuro peor porque con un reajuste salarial de tan solo un 18% y con una inflación proyectada para el 2017 de no menos del 24%, muestra que será otro año en que el sueldo de los docentes perderá valor adquisitivo.

Frente a este panorama vale la pena preguntarse…, esto ¿no es una forma de violencia? Violencia porque niega la negociación, la discusión, el consenso, no solo de nuestro Salario, sino el de la calidad educativa.

Creemos que tomando conciencia, informándonos y luchando juntos es que vamos a volver al lugar, que, como educadores nos merecemos, tal como lo expresa el Papa Francisco: "¡Artesanos de humanidad! ¡Y constructores de la paz y del encuentro!"

Quizás los docentes seamos los culpables de las cosas que pasan, porque siempre estamos tapando agujeros, porque si no hay tinta para imprimir, la compramos para cumplir con lo que se nos pide; si no hay elementos de limpieza, los conseguimos para que la escuela esté limpia; si faltan los ordenanzas, somos nosotros quienes limpiamos; si faltan vidrios o están rotos, hacemos rifas o salimos por la ciudad pidiendo a alguien que nos escuche y colabore, porque compramos tela y hacemos las cortinas de las aulas, porque compramos pintura y nosotros pintamos, porque mandamos cartas a todos lados para que nos donen materiales: hojas, lápices, tijeras, gomas, etc., porque si vemos a los niños que les faltan zapatos buscamos un par, porque sacamos fotocopias para los que no tienen libros, etc.

Por todo lo mencionado y seguramente mucho más ¡TENEMOS LA CULPA! ¡Porque suplimos y ejercemos una tarea que no deberíamos, en silencio, por vocación. Cuanto sacrificio realizamos los docentes frente a las distintas y complejas situaciones que nos tocan vivir día a día, sobre todo los docentes que trabajamos en escuelas privadas donde muchas veces se vulneran nuestros derechos y escuchamos con frecuencia de parte de Apoderados Legales o directivos obsecuentes, frases que coartan nuestra libre expresión y pensamiento, como: "el que no reúne el perfil de la Institución se va", "si no te gusta ya sabés lo que tenés que hacer", "en esta escuela no se hace paro", " vos sabés donde estás trabajando", "el paro es una mancha en el legajo", entre otras, como si fuéramos objetos funcionales a corto plazo.

Somos seres de costumbre donde a través de las presiones naturalizamos seguir trabajando en nuestras casas, a asistir a clases enfermos, a destinar parte de nuestros magros salarios para costearnos uniformes, asistir a cursos y/o jornadas, inclusive los fines de semana, a realizar horas extras sin retribución alguna, nos acostumbramos a hacernos cargo de otras tareas que exceden la función específica del maestro, nos acostumbramos a callarnos la boca ante nuestra patronal por miedo a perder nuestra fuente laboral con un discurso de "APOSTOLADO" que atenta contra todo derecho y nos hace sentir culpable por reclamar mejoras salariales y mejores condiciones laborales.

Sobran motivos para reconocer la importancia del trabajo docente, pero muchas veces el cansancio nubla la vista de una sociedad hostigada por el desmedro sistemático de los medios de comunicación y de un sector que cree que cualquiera puede ser docente. Pero acá estamos, firmes y de pie, luchando por nuestra vocación.

¡Somos docentes y estamos orgullosos de ello!

Por lo tanto merecemos recibir un trato justo e igualitario, merecemos tener derecho al respeto de nuestra integridad física y moral, derecho a la libertad de expresión, derecho a un salario justo, derecho a la libertad de conciencia, derecho a luchar por mis derechos.

ENSEÑAMOS POR VOCACIÓN
LUCHAMOS POR CONVICCIÓN
DEFENDAMOS LO TUYO, LO NUESTRO, LO DE TODOS.